Daniel Fernández: “Al final todos tenemos una dificultad, unos la tienen reconocida y otros no”
Isaac Mavodi Kundila / 30-09-2026
Daniel Fernández Simón, también conocido en los campos como Pollo, es uno de los pilares del fútbol inclusivo en la Comunidad de Madrid. Jugador y técnico del Getafe Genuine, además de segundo entrenador de la selección madrileña de fútbol sala para personas con discapacidad, Daniel atraviesa un momento de plenitud deportiva, en el que combina la veteranía sobre el césped con el liderazgo desde la banda. Con una trayectoria construida a base de constancia, no esconde su vocación ni su sed de competitividad: “Siempre que has ganado y has tocado metal, como se suele decir, siempre quieres más”.
Convive con trastorno del aprendizaje, déficit de atención y autismo de altas capacidades, circunstancias que nunca han supuesto una barrera para desarrollarse tanto dentro como fuera de los terrenos de juego. Con total naturalidad y sin dramatismos, asume su realidad como una faceta más de su identidad y la utiliza como motor de superación para abrir camino a otros deportistas en su misma situación.
La aventura de Daniel con el deporte no nació directamente ligada a la discapacidad. Durante años compitió en el fútbol normalizado, formándose en equipos como el Ondarreta de Alcorcón y adquiriendo su titulación oficial de entrenador. A los treinta años, después de afrontar varias lesiones y plantearse su retirada, un compañero le habló sobre el fútbol inclusivo, un mundo que desconocía por completo. Cuenta a HA10 que recuerda con emoción y asombro aquel momento: “Mi intención era retirarse y me dijo: ¿No has probado el fútbol inclusivo, el fútbol con discapacidad?, Mi cara fue de auténtica sorpresa, no sabía ni que existía este mundo”.
Para él, el fútbol inclusivo cuenta con dos realidades que enriquecen su práctica. Mientras la vía federativa se vuelca en la competición, el proyecto Genuine prioriza la convivencia y el crecimiento colectivo. Con una visión muy natural, Daniel desmitifica los estigmas asociados a la discapacidad: “Al final todos tenemos una dificultad, unos la tienen reconocida y otros no. Somos personas normales que sentimos y sufrimos igual que cualquiera, con nuestros problemas y nuestras ilusiones”.
Uno de los hitos deportivos más memorables de su carrera llegó al proclamarse campeón de España con la selección autonómica, un éxito que rememora con cariño: “Para un deportista, ser campeón de cualquier disciplina es un orgullo inmenso, satisfacción y decir “lo hemos conseguido”, muy poca gente puede decir que es campeona de España”. Aquel triunfo le abrió las puertas del Centro de Alto Rendimiento (CAR) de Madrid, donde formó parte de la preselección española de cara al Mundial: “Estuvimos concentrados como deportistas de alto rendimiento, con controles médicos y entrenando mañana y tarde”.
Su llegada a la Fundación Getafe se produjo de rebote, después de una pretemporada previa a la pandemia y de su paso por el Fuenlabrada Genuine, donde no se cumplieron las condiciones que le habían prometido. La llamada del entrenador azulón y la confianza de la nueva dirección de la fundación le permitieron ponerse al frente del proyecto. Allí compatibiliza su rol de jugador del primer equipo con la dirección técnica de este segundo conjunto, consolidando un proyecto formativo clave para la cantera adaptada.
Al abordar la gestión del vestuario, Daniel cuenta a HA10 que las diferencias entre el fútbol adaptado y las categorías convencionales son similares a las que existen entre infantiles, juveniles o aficionados sénior. Aunque admite ciertas particularidades entrañables que recuerdan a la película Campeones, destaca que la clave reside en la paciencia y el entendimiento: “Te llaman a las siete de la mañana porque no saben qué medias llevar o qué campo es, pero me ha pasado exactamente igual con juveniles; al final la gestión de grupo es la misma, adaptándose al nivel, explicando las cosas con paciencia y especificando los detalles”.
Carlos Gómez, de la cantera a campeón de Europa: «Hay que trabajar y mantenerse»
Sofía Fontelos / 29-09-2026
Carlos Gómez Jerez es un jugador de fútbol sala nacido en Toledo en 2001 que juega como ala en el Palma Futsal y fue campeón de la UEFA Futsal Champions League en 2023, tras pasar cedido por equipos como Alzira, Valdepeñas y Córdoba.
El deportista llegó a Palma en 2020, con apenas dieciocho años, y en muy poco tiempo pasó del filial a tener minutos con el primer equipo. Al preguntarle qué recuerda de aquel chico que empezaba a hacerse un hueco en la élite, el futbolista aseguraba a HA10 lo complicado que es mantenerse, y no tanto el hecho de simplemente llegar a Primera División.
En cuanto a la distancia que le separa de sus familiares y amigos, Carlos reconocía que las videollamadas han cambiado la forma de afrontar los kilómetros que hay de por medio. Poder comunicarse telefónicamente hace más llevadera la separación.
Aun así, el jugador de fútbol sala revelaba las dificultades que tuvo que atravesar cuando llegó por primera vez a Palma. El joven aterrizó sin haber cumplido los dieciocho años, por lo que un tutor legal tuvo que firmar para hacerse cargo del menor. Sobre la decisión de su familia, recordaba: “De primeras mis padres no me dejaban, sobre todo mi madre, era la que se interponía”.
El deportista reconoció que lo que más le costó cuando pasó del fútbol sala de cantera a competir contra jugadores de Primera División fue, sobre todo, el ritmo: “Cuando llegas y eres un niño, se nota que te van rodando. Tú lo das todo y ellos van a medio gas. Pero al final vas cogiendo el ritmo”.
A pesar de que todavía jugaba con el juvenil, Carlos reconocía que tuvo la oportunidad de entrenar con el primer equipo desde su llegada. Una situación que le permitió ir ganando la confianza del entrenador hasta abrirse camino hacia los minutos en la máxima categoría. «Me fue dando confianza y creo que le fui demostrando que podía confiar en mí y darme minutos», recuerda.
Con veintiún años formó parte del Palma que ganó la primera Champions de la historia del club. Sobre aquel triunfo, el jugador admitía que, en el momento, ninguno era consciente de lo que suponía. Era la primera vez que el Palma ganaba un título europeo. Acerca de la visibilidad de los jugadores a partir de aquel trofeo, Carlos Gómez señalaba: “El palmarés también suma, pero en fútbol sala no es lo más importante,hay que demostrar las cosas jugando”.
En 2023 salió cedido al Alzira para sumar más minutos. En relación con la decisión que tomó el Palma, el deportista toledano aseguraba estar de acuerdo. De hecho, confesaba que, de no haberlo hecho el club, él habría solicitado la cesión.
El deportista toledano valoraba que el año pasado fue un antes y un después en su carrera. Destacaba el hecho de haber tenido más peso y minutos durante su cesión al primer equipo del Córdoba. Reconoció haberse asentado bien en la categoría y saber bien a lo que se enfrentaba, subrayando que fue un paso adelante.
El actual jugador del Palma comentaba con ironía la facilidad con la que la gente cree que se puede dar el salto a la élite: “No, no es tan fácil llegar y “besar el santo”. Hay que trabajar y mantenerse, al final es eso. Y demostrar al entrenador las cosas que te pide; y de ahí, innovar”.
Después de tres temporadas y tres cesiones consecutivas por diferentes clubes, Carlos Gómez ha regresado, a sus veinticinco años, al equipo que dio inicio a su carrera profesional. De vuelta en Palma, afronta una nueva etapa con la experiencia acumulada durante sus años lejos de casa, con la intención de demostrar todo lo aprendido durante este recorrido.
María Mariño, de abrirse camino a soñar con los Juegos de Los Ángeles
Beatriz Llorente / 25-09-2026
María Mariño atraviesa uno de los mejores momentos de su carrera. La tiradora gallega, una de las referencias del florete femenino español, viene de conseguir un bronce europeo por equipos y otro individual, dos resultados que confirman el crecimiento de una deportista que, a los treinta y tres años, está compitiendo al máximo nivel internacional. Su próximo gran horizonte está ya marcado: la clasificación para los Juegos Olímpicos de Los Ángeles.
Detrás de esas medallas hay, sin embargo, un largo recorrido. Mariño empezó a practicar esgrima con nueve años, siguiendo los pasos de su padre, maestro de este deporte en un club de Vigo. Más tarde se marchó a Madrid para poder seguir creciendo y entrenar en un entorno de alto rendimiento. Cuando llegó al CAR, el florete femenino español tenía poco que ver con el actual. En declaraciones a HA10, lo recuerda así: “A ver, cuando yo llego al CAR para entrenar el florete femenino, en ese momento era yo. O sea, ya está”.
Se incorporó entonces al grupo masculino y a su dinámica de entrenamientos. “Estuvieron bien, me acogieron bien. Pero bueno, claro, echaba de menos tener un grupo de chicas, un proyecto de equipo”. Aquel proyecto que entonces echaba en falta terminó tomando forma con los años. Fueron llegando las compañeras con las que hoy compite en el circuito internacional y forma una selección española que ya pelea por las medallas.
“Yo cuando me pongo a mirar para atrás y digo, pues es que de nada a lo que estamos consiguiendo ahora tiene incluso más valor. Porque es que parecía imposible en ese momento. Me contentaba con que hubiese un grupo de trabajo”.
Ese crecimiento colectivo ha ido de la mano del suyo. En 2021, Mariño dio otro paso en su carrera y se mudó a Italia “para intentar aprovechar todas las oportunidades y ver hasta dónde podía llegar”. Allí empezó a entrenar diariamente con tiradoras que compiten al máximo nivel internacional, ganadoras de Mundiales, Europeos y medallas olímpicas. Compartir cada día el entrenamiento con ellas cambió también su manera de verse dentro de la pista. “Te vas viendo más de tú a tú con esa gente, te ves capaz, sabes que tu oportunidad puede llegar”. Y esa confianza es algo que extiende al equipo español. “Nuestro equipo yo creo que es muy fuerte. También por la trayectoria que hemos tenido creo que tenemos mucho carácter, mucha hambre”.
La medalla europea por equipos confirmó algo que, para ellas, llevaba tiempo construyéndose. Antes habían llegado varios quintos puestos y finales de Copa del Mundo. “No fue de nada a medalla”. Ya habían empezado a comprobar que competir con las mejores no dependía de una jornada excepcional. “Veníamos ya de demostrar yo creo que eso se podía hacer realidad, que no se tenían que juntar los planetas, sino que estábamos ya ahí y ganando asaltos para poder conseguir eso”.
Después llegó también el bronce europeo individual, aunque el equipo continúa teniendo un peso especial para Mariño. Este año se quedaron a un solo tocado de repetir medalla por conjuntos. “Yo obviamente estoy muy feliz de la medalla individual, pero también me dio mucha rabia pues eso que nos quedamos, hemos hecho un cuarto puesto por equipos y hemos perdido ese bronce por un tocado, entonces eso hubiese sido increíble”.
Desde fuera, la esgrima puede parecer un deporte dominado por la velocidad y los reflejos, pero Mariño pone el foco también en todo lo que ocurre en la cabeza de una tiradora. El físico es el punto de partida. “Cuando el físico no lo tienes, lo primero que empieza a fallar muchas veces es la toma de decisiones, las ideas, la claridad mental”.
Ahora, después de todo ese recorrido, el siguiente gran horizonte son los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. La clasificación comienza el próximo año y Mariño siente que el equipo llega con unas ganas especiales. “Yo confío un montón en mis compañeras, ellas yo creo que también lo hacen en mí. Tenemos muy claro que queremos lo mismo, tenemos muy claro cómo se consiguen las cosas”. Los últimos años también les han demostrado que saben responder cuando las cosas no salen como esperan. “Nos hemos demostrado que somos un equipo resiliente, que sabe afrontar también cuando las cosas no van o no han ido tan bien. Que hemos disfrutado mucho conseguir cosas que a lo mejor en otro momento nos parecían imposibles”.
Para Mariño, alcanzar los Juegos junto a sus compañeras tendría incluso un valor especial. “La verdad es que a mí una clasificación con mi equipo me haría mucha ilusión, incluso más que una individual”. Pero mantiene la cautela de quien sabe hasta qué punto el deporte es imprevisible. “Como te decía en el deporte, hay muy poquitas certezas. Y esta por supuesto que no es una de ellas, no sabemos lo que va a pasar, pero creo que lo vamos a hacer bien. Luego lo conseguiremos o no, pero creo que todo lo que está en nuestras manos lo vamos a hacer. Entonces eso es la pequeña certeza que podemos tener”.
José Gabriel Carfunjol, a un paso de cumplir su sueño de ser campeón del mundo
Pablo Heredia / 24-09-2026
Nos comenta para HA10 José Carfunjol, boxeador profesional, los sacrificios que ha tenido que realizar para conseguir su sueño.
José, nacido en Venezuela, tuvo que dejar su país, su familia, sus amistades y toda su vida para poder lograr su objetivo: convertirse en boxeador profesional.
Decidir dejar atrás toda una vida no es plato de buen gusto, pero los números avalan esa decisión.
Desde su debut profesional en 2024, la trayectoria de José ha sido positiva, con un balance de siete victorias y cero derrotas. Estos resultados le han permitido convertirse en el número uno de su país natal y ocupar el puesto 119 del mundo. Este mes de noviembre tendrá la oportunidad de mejorar esas posiciones y llegar incluso a situarse entre los tres primeros, tal y como nos hacía saber.
La fortaleza y la valentía de José no se demuestran únicamente cuando sube al ring. También están presentes en todo el esfuerzo que ha realizado para llegar hasta donde se encuentra actualmente. Su trabajo, sus decisiones, el camino que ha marcado y el que continúa construyendo para alcanzar su máximo potencial hacen que muchos lo vean como alguien en quien fijarse y un ejemplo a seguir.
En su corta carrera como boxeador ya ha conseguido grandes títulos, como el WBA Juvenil y el WBC Latino, además de haber participado en dos campeonatos mundiales como juvenil: en 2021, en Polonia, y en 2023, en Uzbekistán.
Para él, no todo son cinturones, fama y gloria. Desde la humildad y sin olvidar de dónde viene, busca mejorar día a día. La lucha, el sacrificio personal y la fortaleza mental hacen que José esté preparado para afrontar cualquier situación que se le presente.
José nos comenta que este camino no es nada fácil, pero que, en el momento en que ganó su primer WBA, lo primero que pensó fue en su familia y en poder darles ese orgullo con el que él mismo partió. Ahora busca la cima, hacerse un nombre en el mundo del boxeo, estar entre los mejores y representar a su país al más alto nivel.
Cada camino es diferente. Tiene sus obstáculos, sus curvas, sus muros y sus zonas más sensibles. Ahí reside también la fuerza de José: en la manera de afrontar y superar las dificultades que aparecen en el camino.
José afronta su mayor reto en un mes. Ser campeón del mundo no está al alcance de cualquiera y él está a un paso de lograrlo. En HA10 estaremos atentos a este nuevo desafío y a lo que pueda conseguir sobre el ring.
Luis Calzado, un referente del hockey español bajo los palos
Isaac Mavodi Kundila / 23-09-2026
Luis Calzado es uno de los grandes referentes del hockey hierba español en la actualidad. Este brillante guardameta, que protege la portería del Kampong, equipo holandés, y de la selección española, atraviesa un gran momento deportivo. Sus actuaciones bajo los palos le han llevado a ser nominado a mejor portero del año. Confiesa a HA10, con una sonrisa, su deseo: “Ojalá consiga ser nombrado mejor portero del mundo”.
La pasión de Luis por este deporte viene de familia. Su abuelo consigue la primera medalla para el hockey español en Roma, dejando en la familia este valioso legado. Luis comienza a jugar a los cuatro años, valora mucho este gran vínculo y asegura: “El hecho de estar tan conectado con la familia me gusta y, también, todas las experiencias que me ha podido dar”.
La decisión de ser portero no surge desde el principio. El guardameta comenta a HA10 que, durante un famoso torneo llamado La Inmaculada, al no haber un portero fijo, el equipo rota. Cuando le toca a él, decide probar en esa posición. Lo cuenta con emoción: ”Me tocó jugar de portero y la verdad es que me lo pasé muy bien, disfruté mucho y dije, bueno, pues ¿por qué no empezar a ser portero? Ahora estoy enamorado de esta posición y muy contento de haberla escogido".
Sus primeros pasos deportivos los da en el Real Club de Polo de Barcelona. Tras dos décadas formándose como jugador, el arquero guarda un buen recuerdo de toda su etapa en España: “Han sido veinte años muy bonitos, en los cuales he hecho grandes amigos, y sé que cuando acabe mi etapa aquí en Holanda volveré donde he sido muy feliz”.
Tras su etapa en el Real Club de Polo de Barcelona, el meta decide dar un gran salto y jugar en el Kampong, en una liga con miles de licencias y con un gran reto al que adaptarse. Luis confiesa a HA10 que los primeros meses son complicados para él: “El hockey es totalmente otro, es muy ofensivo, no se defiende tan bien como en España, hay más trabajo para mí”.
A nivel internacional, el jugador destaca el torneo preolímpico, donde es considerado el mejor portero de la competición. Luis trabaja siempre con una psicóloga deportiva, lo que le permite controlar los nervios. En el preolímpico es donde ese trabajo con la psicóloga se nota, ante un reto muy duro de afrontar por la enorme tensión que genera: “Es donde te estás jugando tu sueño, si fallas no puedes ir a los juegos y juegas con una presión diferente”.
Uno de los momentos más emotivos de su carrera llega con la final del Mundial, donde España gana la medalla de plata. En la grada está su abuelo, de ochenta y nueve años, que hace un esfuerzo para ir a verle. Aunque España pierde la final, Luis, con gran madurez, valora la experiencia: “Duele porque todas las derrotas duelen, pero creo que este equipo va a vivir más finales y levantaremos un título”.
Por último, fuera del campo, el portero compagina su carrera deportiva con la vida universitaria, buscando rendir al máximo. También anima a los jóvenes a descubrir el hockey, destacando sus grandes valores. Sobre esta disciplina, asegura que aporta mucho más que preparación física: “Te da ese autocontrol que te puede ir bien, no solo es deporte, en el futuro te servirá en el mundo laboral”.
Yann Barbosa: un salto de Brasil a la élite del fútbol sala español
Sofía Fontelos / 22-09-2026
Yann Barbosa es un jugador brasileño de veintiún años perteneciente al Manzanares Fútbol Sala. Dejar Brasil a una edad tan temprana para dar el salto al fútbol sala europeo supone una apuesta importante. Tras despuntar en la cantera de un gigante como Corinthians, decidió firmar con el Manzanares hasta 2028 para iniciar su trayectoria en España.
El cambio supone para Barbosa mucho más que un nuevo destino deportivo. A sus veintiún años, el jugador afronta una etapa en la que debe combinar su crecimiento como futbolista con la adaptación a un entorno completamente diferente al que conocía en Brasil.
Tras hablar con su familia y su representante, le aconsejaron trasladarse a España. Siendo tan joven, venir a nuestro país suponía un importante paso en su carrera y una oportunidad para salir de su zona de confort. Estas expectativas terminaron de convencerlo para cruzar el Atlántico y comenzar esta nueva etapa en la LNFS. El brasileño aseguraba a HA10: “venir a España ha sido la opción correcta”.
En Brasil, el juego suele ofrecer más espacio para la creatividad individual y el regate, mientras que la liga española destaca por su intensidad táctica, su ritmo físico y la velocidad en la circulación del balón. Yann Barbosa explicaba a HA10 que sus inicios fueron duros: “Aquí los partidos son muy intensos, y yo lo noté físicamente, que tendría que correr mucho más que en Brasil”.
Ese cambio de ritmo obligó al brasileño a adaptarse rápidamente a las características de una competición que, desde sus primeros partidos, le planteó unas exigencias físicas diferentes. La intensidad se convirtió así en uno de los primeros retos de su experiencia en España.
Cuando le preguntamos al jugador del Manzanares por sus objetivos personales a largo plazo, nos explicó la importancia de marcar goles. Como pívot, incrementar su registro goleador es uno de sus principales objetivos. Yann es consciente, además, de que la capacidad goleadora puede ser un aspecto relevante para los clubes a la hora de valorar a un jugador de cara a futuros fichajes.
Más allá de la pista y el balón, cambiar de país con veintiún años implica adaptarse a una nueva cultura, a otra rutina diaria y a estar lejos del entorno habitual. En cuanto a la acogida en el vestuario, el joven futbolista sostiene: “Estoy en un equipo dónde el vestuario tiene un clima muy bueno. Desde que llegué me han acogido muy bien, todos siempre han estado disponibles para mí en lo que necesitara. Eso ha hecho mucha diferencia en mi adaptación”.
Barbosa ha cambiado la comodidad de lo conocido por el desafío de hacerse un hueco en una de las ligas más exigentes del mundo. El proceso todavía está en construcción: adaptarse al ritmo, ganar protagonismo y mejorar sus registros forman parte de los próximos pasos de una aventura que acaba de comenzar. Superada la primera etapa de adaptación, el siguiente reto será convertir esa apuesta en una realidad sobre la pista.
Ignacio Yockers, de Estados Unidos a España: del cambio de selección al oro en los Juegos Mediterráneos
Beatriz Llorente / 18-09-2026
Hace apenas unas semanas, Ignacio Yockers terminaba quinto en la final europea de caballo con arcos. Poco después, en Taranto, subía a lo más alto del podio de los Juegos Mediterráneos. Dos resultados que resumen la velocidad a la que está cambiando la carrera de un gimnasta estadounidense, de madre española, que ha crecido y desarrollado su trayectoria al otro lado del Atlántico, pero que ahora compite representando a España.
La decisión de hacerlo surgió como una forma de buscar algo diferente después de toda una vida en Estados Unidos. “Pues lo vi como una oportunidad nueva. Hay personas que, cuando están haciendo la carrera, van a estudiar a un país diferente por un semestre, y yo llevo mi vida entera en los Estados Unidos, ya sé lo que es estudiar y entrenar aquí hablando inglés, así que vi esto como una oportunidad de hacer las cosas diferentes, de crecer y mejorar mi español”, cuenta a HA10.
El cambio, sin embargo, no era únicamente cultural. Para Yockers, las posibilidades que ofrece el sistema europeo también fueron importantes a la hora de tomar la decisión. “Pero también las oportunidades en Estados Unidos no son como en Europa. Normalmente no hay un centro donde todo el equipo nacional va a entrenar y es mucho más difícil entrar en una posición en la que poder sentirte seguro de que voy a poder competir por el país, que voy a tener la oportunidad de seguir entrenando sin miedo”.
Su llegada a la selección española también le ha permitido descubrir una manera distinta de entender los entrenamientos. Formado dentro del sistema universitario estadounidense, Yockers reconoce que las diferencias con Europa son importantes. “Sí, yo creo que no solo el equipo nacional es diferente, si no también como entrena la gente en Estados Unidos y como lo hacen en Europa, es muy diferente”.
Una de esas diferencias está en la preparación de los propios gimnastas. “En Europa se hace mucha más gimnasia y en los Estados Unidos se hace mucha más preparación física, estás todo el rato intentando crecer y ponerte más fuerte. Así que este cambio sí que ha sido bastante difícil para mi”.
El salto al panorama internacional le ha colocado, además, junto a nombres que durante años había seguido desde la distancia. Su quinto puesto en el Europeo confirmó que podía competir entre algunos de los mejores especialistas del continente, aunque él todavía no termina de sentirse parte de ese nivel.
“Pues, si te soy sincero, todavía no me siento así”, reconoce. Una sensación que entendió especialmente durante una de las competiciones, cuando se cruzó con figuras que llevaba años observando desde casa. “Un día desde ahí vi al entrenador Ruso y al entrenador ucraniano, que les llevó viendo en la tele desde las Olimpiadas de 2008 y, cuando les vi, me sentí como… Esto es una competición grande”.
Después del quinto puesto europeo llegó el oro en los Juegos Mediterráneos. En apenas unos días, Yockers pasó de competir en Croacia a volver brevemente a Madrid y poner rumbo a Italia. “No creo que fue una sorpresa, pero sí, noté como que todas las cosas estaban pasando muy rápido. Estuvimos en Madrid un día y medio, venimos de Croacia un día para entrenar y, de repente, estamos en un barco en Italia”.
Su especialidad es el caballo con arcos, aunque su relación con el aparato tiene un punto inesperado. “Pues, en realidad, esta modalidad no me gusta mucho”, reconoce entre risas. Lo que sí encuentra en ella es una progresión mucho más clara que en otros aparatos: “La razón por la que el caballo con arcos sí me gusta es que es un apartado que lo puedo hacer bien y en el que siempre haces lo mismo”.
Su relación con la gimnasia comenzó mucho antes de que pudiera imaginar que algún día competiría con la selección española. De hecho, ni siquiera recuerda sus primeros pasos en este deporte. La historia se la ha contado su familia.
“Lo que me contaron a mi, porque yo no lo recuerdo, fue que cuando mis padres no estaban en casa y me cuidaba mi tía, lo único que hacía era correr, saltar y jugar”. Fue precisamente ella quien encontró una posible solución para toda aquella energía: “Así que un día mi tía les dijo a mis padres que tenían que apuntarme en gimnasia o algo para quitar esa energía. Eso fue como cuando tenía cuatro años, desde muy muy jóven”.
Desde entonces, la gimnasia ha ocupado una parte fundamental de su vida, aunque no la única. Yockers ha compaginado el deporte de alto nivel con sus estudios de Computer Science y Matemáticas, dos mundos que, lejos de estorbarse, considera complementarios.
“Yo creo que son cosas completamente diferentes, pero eso también va bien porque me levanto, voy a cuatro horas de clases y después tengo las tardes para entrenar. La energía que uso para una cosa es completamente distinta que la energía para la otra. Así que no hay problema, porque las dos son cosas que me gustan”.
Ahora, después de crecer en Estados Unidos y comenzar a competir internacionalmente con España, aparece en el horizonte un objetivo especialmente simbólico: los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. Para Yockers, sin embargo, el lugar es secundario.
“Pues, lo que he escuchado es que las Olimpiadas en los Estados Unidos son las peores. Pero a mi no me importa mucho donde están, uno de mis objetivos es poder clasificarme para una Olimpiada. Sé que es muy difícil pero si lo consigo voy a estar muy contento, no me importa donde se celebren”.
Su camino con España acaba de empezar, pero los resultados han llegado rápido. Hace un año, su gran objetivo era simplemente conseguir un sitio en el equipo que acudiría al Europeo. Lo logró. Después llegaron una final continental, un quinto puesto y un oro en los Juegos Mediterráneos.
Yockers, sin embargo, lo resume de una manera mucho más sencilla: “Yo no diría que fuera imposible, pero mi objetivo del año pasado era estar en el equipo de España para el europeo y lo conseguí. Estaba muy contento y todo lo que ha pasado encima de eso ha sido un bonus, como un postre”.
Adal Hernando: “Mi sueño personal es tender la mano a la gente que necesite ayuda”
Pablo Heredia / 17-09-2026
Adal Hernando, exfutbolista profesional, tuvo que dejar atrás su vida idealizada como futbolista debido a las lesiones. Ahora se dedica a ayudar a personas que sufren dificultades en su día a día a través de la salud física y el deporte, además de demostrarles que, con ayuda, es posible superar las adversidades.
Adal Hernando nos explica para HA10 su vida en torno al deporte profesional. Estaba construyendo su camino en el fútbol, jugando en el Fuenlabrada y en el Rayo Majadahonda, además de disputar una etapa en Estados Unidos. Debutó en Primera RFEF, jugó la Copa del Rey y llegó a competir contra algunos de los mejores clubes del país. Sin embargo, sufrió lo que cualquier deportista teme: una lesión. En su caso, fue una rotura del ligamento cruzado, una de las lesiones más duras en el mundo del deporte.
Aunque las lesiones forman parte de la carrera de muchos futbolistas, para Adal fueron mucho más allá. Supusieron un antes y un después en su trayectoria y le obligaron a retirarse del fútbol profesional. Aun así, gracias a la mentalidad positiva que mantiene, supo afrontar la situación y darle un giro a su vida.
Así dio comienzo una nueva etapa con Phoenix Club, un centro de «renacimiento», como él mismo lo define. En él, Adal apuesta principalmente por el trato personal y orienta su trabajo en torno a tres disciplinas: musculación, boxeo y ejercicio funcional.
Tener que dejar atrás su mayor deseo hizo que Adal conociera de cerca la dureza de la vida. En lugar de quedarse estancado y desistir, decidió dar una oportunidad a cualquier persona que busque afrontar un reto mayor en momentos de dificultad: lesiones que puedan obligar a abandonar una carrera como deportista profesional, rupturas, problemas personales y otras circunstancias adversas.
Adal aprendió, a base de caídas e infortunios, que no importa cuántas veces te caigas o te rompas: siempre existe una oportunidad de renacer. Esta es una palabra que le caracteriza, tanto a él como a su manera de entender la vida, y que ha plasmado en su club. Por eso, tanto el nombre como el logo del club están relacionados con el fénix, un animal mitológico que renace de sus cenizas.
Su manera de trabajar con las personas que buscan ayuda a través del deporte consiste en definir los objetivos de cada una en función de sus necesidades y de sus prácticas deportivas. Él ofrece su disposición y crea planes personales guiados para facilitar el proceso, ayudar y aportar mejores hábitos a quienes están dispuestos a seguir luchando, aunque la tormenta les golpee de frente.
Sus objetivos de futuro están ligados principalmente a este club, que ahora forma parte de su vida. Su propósito es cambiar para bien la vida de las personas y ayudar a tantas como sea posible, aportando su experiencia personal y generando resultados. Ver que los servicios que ofrece desde su voluntad, sus ganas y su manera de afrontar los desafíos dan los frutos que busca sería para él una recompensa.
Adal seguirá toda su vida ligado al deporte, aunque quizá de una manera que hace años no imaginaba. Sus ganas de luchar y su fortaleza para dar apoyo a las personas hacen de él no solo un profesional en el ámbito deportivo, sino también alguien con una importante dimensión humana.
Daniel Robles: “Pienso que estoy bastante más fuerte que antes”
Isaac Mavodi Kundila / 16-09-2026
Daniel Robles se ha convertido en un judoca que no trata el judo solo como un deporte, sino como un estilo de vida. Su día a día se mide en asaltos intensos de cuatro minutos, repeticiones, tácticas exhaustivas y el respaldo de un equipo de profesionales compuesto fundamentalmente por psicólogos, nutricionistas, fisioterapeutas y entrenadores.
Robles explica a HA10 que, a diferencia de otros deportes de contacto, como las artes marciales mixtas, en el judo todo es más seguido y hay menos descansos entre combates: “nosotros nos pegamos una vez al mes como quien dice”. A pesar de eso, afirma que compagina bien su vida deportiva con la personal porque siempre intenta ser el mismo: “comer comida basura de vez en cuando no es lo recomendable pero siempre hay que darse algún gustillo para estar mejor contigo mismo y estar mejor de cabeza, psicológicamente vaya de verdad que o compitiendo, entrenando y exactamente alegre”.
Daniel pisa por primera vez un dojo a los tres años y medio, donde busca, gracias a su padre, mejorar sus capacidades psicomotrices, pero no es hasta los trece años cuando decide competir: “mi familia siempre ha sido muy competitiva y al final se te mete el veneno dentro y quieres competir y ganar a todo el que se ponga por delante”. Hoy, tras años de preparación, conoce perfectamente lo que debe hacer para asumir la presión, la exigencia y el dolor físico que representa llevar este estilo de vida en una disciplina tan completa como el judo.
El éxito, tanto nacional como internacional, conlleva sacrificios invisibles, y el peso es uno de los mayores retos a los que debe enfrentarse. En su caso, tuvo que bajar cuatro kilos en apenas un par de semanas para entrar en su categoría de sesenta kilos. Esto significaba enfrentarse a consecuencias como mareos y sudores fríos, además de someterse a sesiones de sauna y bicicleta con trajes de sudoración. El control del peso se convertía así en uno de los primeros grandes desafíos de la competición.
En grandes escenarios como la Copa de Europa de Málaga y Birmingham o los campeonatos mundiales, se mide a judocas de distintos países y observa especialmente a los japoneses, a los que describe como contrincantes que viven únicamente por y para entrenar y competir.
Sin embargo, un campeón de España como Dani también tiene que enfrentarse a obstáculos como las lesiones. Una rotura del ligamento cruzado anterior lo mantuvo un año sin poder competir. El humor fue el apoyo con el que pudo superar este largo proceso de rehabilitación, aunque en los momentos importantes confiesa a HA10 que fue muy difícil verse inmovilizado y perderse el Campeonato de España mientras lo veía desde las gradas.
En febrero de este año, vuelve de la lesión con la decisión de subir a la categoría de sesenta y seis kilos. Asume que es complicado volver en las mismas condiciones de antes, pero entiende que puede mostrar una versión de sí mismo mejor: “yo siento que estoy fuerte humildemente, pero pienso que estoy bastante más fuerte que antes”.
Trabajar la salud mental ha sido importantísimo en esta nueva etapa. Los nervios provocados por la presión se han sustituido por ejercicios de respiración, visualización y diálogos internos positivos. La mentalidad competitiva y el hambre de victoria siguen intactas. Su objetivo final es ganarlo todo y a todos: acumular puntos en el ranking mundial, brillar en los Grand Prix y conseguir disputar los Juegos Olímpicos.
Natalia Fischer: “Me gustaría retirarme con el maillot de campeona del mundo"
Sofía Fontelos / 15-09-2026
Muchos conocen a Natalia Fischer por ser campeona en múltiples campeonatos nacionales, europeos y mundiales en diferentes disciplinas del ciclismo. Sin embargo, ese no fue su camino inicial. La malagueña comenzó practicando duatlón y triatlón hasta que, en 2017, una lesión de cadera cambió el rumbo de su carrera deportiva.
Natalia explicaba a HA10 que, si no hubiera sufrido aquella lesión, probablemente habría continuado con el triatlón y no habría comenzado en la disciplina de mountain bike. La deportista confesaba que habría seguido con su carrera de Medicina, que estudió en Granada hasta licenciarse en 2018. También declaraba que no se consideraba lo suficientemente buena en triatlón, ya que la natación se le resistía, por lo que probablemente habría continuado practicándolo, pero sin llegar a convertirse en profesional.
La lesión, sin embargo, la llevó a encontrar una nueva oportunidad en el ciclismo de montaña. Con apenas unos meses en esta disciplina, ganó el Campeonato de España élite de XCM. A partir de entonces, comenzó a recibir ofertas de diferentes clubes interesados en contar con la ciclista malagueña. Aquel fue el punto de partida de su trayectoria profesional y de su camino hacia la posibilidad de vivir del deporte, como comentaba a HA10.
Su trayectoria comenzó a despuntar en 2017, cuando militaba en el Lointek Team y se proclamó campeona de España de XCM. Desde entonces, pasó por distintos equipos, como MMR Factory Racing, BH Coloma y Scott-Cala Bandida, hasta llegar en 2025 al Extremadura-Ecopilas, conjunto en el que continúa actualmente.
Al ser preguntada por hasta qué punto las corredoras se fijan en el ranking durante la temporada, Natalia admitía que la clasificación es un reconocimiento a la regularidad y aseguraba que, en su caso, no está obsesionada con su posición. La malagueña declaraba: “Más que nada le presto atención a las carreras; para mí principalmente son las copas del Mundo, luego el Europeo, el Mundial y el Nacional. Pero es verdad que el ranking no es algo en lo que me fije”.
Llegó al Campeonato de Europa como número uno del mundo y consiguió la medalla de plata, por detrás de Anna Weibner. Natalia Fischer considera que Anna es una “fuera de serie”. La malagueña destaca además su propia progresión y asegura que está mejorando su nivel cada año. Sobre su momento actual, dice: “estoy súper contenta, más que satisfecha con mi nivel y no puedo pedir más de mí”.
Después de haber sido campeona de España y de Europa, ocupar el número uno del mundo y demostrar su capacidad para competir en diferentes modalidades, Natalia confesaba a HA10 que su gran sueño es conseguir el maillot de campeona del mundo. La malagueña también reconocía que le gustaría retirarse con ese título en la modalidad de maratón.