Alicia Cabeza, la madre que encontró su pasión en el Trail running
Carlos Castillo / 09-12-2025
Alicia Cabeza es una atleta española especializada en Trail running que forma parte de la selección de Jaén. Competitiva y perseverante, se ha destacado en pruebas de ultradistancia y logró, junto a su marido, el primer puesto en pareja mixta en el Cádiz Mountain Festival 2024. En conversación con HA10, comparte sus aspiraciones y su visión del mundo del Trail.
Alicia descubrió esta disciplina, como muchos deportistas, en su etapa adulta, sin imaginar que marcaría un antes y un después en su vida. “Cuando empecé a correr tenía a mis hijos muy pequeños y empecé a buscar un poco de tiempo para mí. Al principio corría por asfalto, pero me costaba, no me encontraba bien. Lo hacía por salir de la monotonía y hacer algo de ejercicio. La primera vez que salí a la montaña fue cuando realmente descubrí que me gustaba correr. Los senderos, los olores, los paisajes. Me levantaba muy temprano y ver el amanecer de mi ciudad desde arriba era increíble. Me sentía orgullosa y muy bien”.
El primer puesto en pareja mixta en el Cádiz Mountain Festival 2024 representó un gran impulso en su carrera, colocándola en el escaparate del Trail nacional, aunque la preparación no fue fácil. “Nos sentimos muy orgullosos porque detrás hay muchas horas de entrenamiento y esfuerzo, días en los que te apetece más y otros en los que te apetece menos. Fue como un reconocimiento al trabajo que había realizado”.
Cabeza ha participado en varias pruebas nacionales de gran nivel, como La Desértica o los 101 km de Ronda, consiguiendo podios y primeros puestos. Sin embargo, eso no siempre le proporciona satisfacción plena. “Aprendí en el Trail running el esfuerzo que hace falta para terminar una carrera de magnitud y la fortaleza mental necesaria. Cada carrera la vivo de forma distinta. He hecho podios en algunas y aun así no me he sentido orgullosa porque llevaba otra meta en la cabeza. Y al contrario: en carreras donde he hecho terceros puestos me he sentido muy orgullosa porque me esforcé al máximo”.
A lo largo de su trayectoria, Alicia se ha enfrentado a numerosos retos, pero cuando le preguntan por el más duro, lo tiene claro: “La ultradistancia, siempre. Son muchas horas de carrera y nunca sabes cómo va a responder el cuerpo. Mañana, por ejemplo, corro con la selección de Jaén una prueba de 30 km y voy tranquila, pero cuando te enfrentas a 100 km, con mínimo nueve horas corriendo, los nervios son mayores. Para mí, el gran reto siempre es la ultradistancia”.
España está destacando cada vez más en este deporte y ha logrado buenos resultados en competiciones mundiales. Aun así, Alicia considera que la incorporación de jóvenes al Trail es complicada, ya que los deportes de resistencia requieren un gran sacrificio. “Yo los motivaría llevándolos poco a poco por rutas sencillas, introduciéndolos en el mundo, animándolos y poniéndolos en contacto con gente del entorno. Quizá atrae menos que el fútbol, que es el deporte de moda, pero el Trail engancha mucho”.
Agustín Cittadini: “Pudimos haber marcado más la diferencia y tuvimos perdidas de balones”
08-12-2025 /Entrevistas con Agustín Cittadini, Pedro Bardón, Adrian Munyaradzi y José Ignacio Spinelli tras el Alcobendas -- Liceo Francés (Copa del Rey de Rugby)
José Raya: “Nosotros proponemos mucho más que el rival”
06-12-2025 / Entrevistas con José Raya, Marlon Velasco, Alberto Riquer y Alberto García tras el Inter -- Valdepeñas (Primera División Masculina de Fútbol Sala)
Bernardo Araya: “Me queda un sueño por cumplir y es ganar algo con Chile”
Héctor Magano / 06-12-2025
A la tardía edad de veinte años, Bernardo Jesús Araya Ponce, conocido en el mundo del fútbol sala como Araya, dio sus primeros pasos en el deporte jugando para el Club Deportivo Palestino de Chile, donde, según sus propias palabras, “comenzó toda una aventura".
El pasado dos de julio, el cierre sudamericano fue presentado con una nueva camiseta: la azul del Peñíscola. El club castellonense cerraba así su fichaje procedente del Burela, vigente campeón de la Copa de España y equipo perteneciente a la liga.
Araya afirmó lo siguiente sobre su llegada:“Vengo para aportar muchísimo en la parte defensiva, es un equipo muy completo en todas las facetas del juego y creo que mi ímpetu y veteranía defensiva podría ayudar a completar su estilo".
Tras haber jugado como profesional en cinco países diferentes —España, Francia, Argentina, Brasil y Chile— Bernardo manifestó:“Me quedo con el crecimiento tanto personal como deportivo que he tenido con el pasar de los años, han sido experiencias increíbles independientemente de los resultados deportivos. He crecido muchísimo en todos sentidos".
A partir de una perspectiva tan rica y diversa, el jugador añadió:“La verdad que hay una diferencia que he notado, en Sudamérica hay mucha más fricción en el futsal mientras que en Europa priorizan muchísimo la táctica y lo metódico.Ha sido un proceso difícil de adaptación, pero ambas competiciones son maravillosas cada una con sus particularidades,” expresó el nacional de Chile para HA10.
La temporada 25/26 alcanza su ecuador y el Peñíscola no está obteniendo los resultados esperados. A pesar de ello, Araya mantiene sus palabras y demuestra fortaleza:“La verdad que ha sido un inicio difícil, pero sabemos que con trabajo vamos a revertir la situación, creemos en nosotros y en el trabajo del equipo. Con el apoyo incondicional de la afición conseguiremos salir de esta mala etapa".
Sobre sus sueños por cumplir y su mejor recuerdo en la pista, Bernardo explicó:
“Sin dudad mi mejor recuerdo fue la primera vez que me tocó representar a Chile, fue algo increíble y que me cambió como deportista. “Si hablamos de un sueño por cumplir lo tengo claro, poder conseguir algo con la selección de Chile, sé que es complicado, pero creo que con el cuerpo técnico y los jugadores que hoy tenemos en la plantilla podemos lograrlo".
Si algo representa a Bernardo Araya es su dedicación por el deporte. Ha competido en numerosos países, demostrando solidez, veteranía y siempre buscando mejorar. No solo ha aportado calidad a las grandes ligas del futsal, sino también a su selección, donde se encuentra su último deseo.
El viaje de Jaime Guerra, de competir por diversión a ser un referente nacional
Jose Daniel García / 05-12-2025
Jaime Guerra Alejandre es un joven atleta de veintiséis años, natural de San Baudilio de Llobregat, con el que hemos tenido la oportunidad de conocer su sufrida y bonita historia en el deporte. Desde sus inicios, repasamos su trayectoria en categorías inferiores hasta la actualidad, recordando aquellos años difíciles durante la pandemia que le hicieron pasar por duras lesiones y le llevaron a plantearse si debía abandonar el deporte de élite. Todo nos lo cuenta en exclusiva para HA10.
Jaime nos cuenta que sus comienzos no fueron en el deporte al que se dedica profesionalmente ahora. “Era un chico que comenzó a los cinco años jugando a fútbol y que lo practicó hasta los diez. Corría más que todos”, nos comentaba el atleta español. Fue un profesor de educación física del colegio quien decidió hablar con sus padres y sugerirles que Jaime se apuntara a atletismo. Sin saberlo, iba a descubrir que sería el deporte que marcaría su vida.
Sus primeras semanas en atletismo fueron suficientes para decidir cuál sería su verdadera pasión, por lo que pronto se dio de baja en fútbol. “Mi primera competición fue un 600 metros, carrera que gané”, afirmaba el barcelonés recordando sus inicios. Con el paso del tiempo, Jaime fue encontrando su lugar en las pruebas de salto, donde logró clasificarse para su primer Campeonato de España. Compitiendo en la modalidad de triple salto, el atleta español mejoró ese año casi un metro su marca personal, algo que marcó un antes y un después en su carrera.
Sin embargo, las lesiones comenzaron a aparecer. Sus rodillas empezaron a dar problemas y tuvo que optar por modalidades que no las castigaran en exceso. Más adelante, una grave lesión en los rotulianos lo dejó muy mermado tanto física como mentalmente. “Hubo momentos que pensé hasta en dejarlo”, confesaba Jaime. No obstante, como él mismo destaca, “conseguí medio salvarlo” y siguió adelante para perseguir su sueño.
Jaime siempre ha gestionado la competición con calma; no suele ponerse nervioso y, en los momentos de presión, se centra en lo que puede controlar. Recuerda la clasificación para el último mundial, donde las cosas no estaban saliendo bien y solo le quedaba un salto, y consiguió darle la vuelta a la situación sin presión. Todo lo gestiona por sí mismo, sin ayuda de psicólogos deportivos, apoyándose únicamente en su familia y su pareja.
Tras terminar duodécimo en el pasado mundial, Jaime busca mejorar este resultado en el próximo mundial de Polonia en pista cubierta. Además, sueña en grande: quiere sentir lo que se experimenta al competir en una Diamond League. No piensa en el resultado, sino en vivir la emoción de estar en uno de los escenarios más exigentes del atletismo mundial.
El Espanyol y la urgencia de redefinir su identidad
Emilio Cuadrado / 03-12-2025
Desde hace demasiado tiempo, el RCD Espanyol vive atrapado en un bucle que lo debilita: mirar más hacia lo que ocurre en el Camp Nou que hacia su propio horizonte. La afición ha aprendido a celebrar con más fuerza los tropiezos del Barça que las alegrías propias, y durante años se ha asumido que arañar un punto en un derbi podía maquillar una temporada entera. Esa mentalidad, más que cualquier otra cosa, ha erosionado la ambición del club.
Y lo cierto es que el problema no reside ni en el dinero ni en el número de abonados. La clave está en la falta de un proyecto sólido, en la ausencia de una estructura deportiva guiada por profesionales escogidos por su capacidad y no por afinidades personales. Al Espanyol le ha faltado paciencia, dirección y una idea firme que no tambalee en los momentos de tensión que inevitablemente trae el fútbol.
El contraste más evidente está en Villarreal. Un club nacido en una localidad pequeña, con menos afición y recursos que el Espanyol, ha conseguido asentarse con naturalidad en Europa. Mientras los castellonenses se han permitido incluso codearse con la Champions, el conjunto blanquiazul, pese a no sufrir inestabilidad económica en los últimos descensos, ha vagado sin rumbo por un terreno de nadie que se ha vuelto habitual.
A ello se suma un fenómeno que hace años que se arrastra: el club ha dejado de ser un destino y se ha convertido en un trampolín. Los jugadores que destacan y los técnicos que progresan ya no sueñan sólo con los grandes de siempre; ahora cualquier proyecto más dinámico o estable se percibe como un salto lógico. Incluso equipos que no hace tanto se movían entre Primera y Segunda, como el Betis, son hoy alternativas más atractivas. Y eso ocurre porque desde fuera se percibe un Espanyol resignado, sin hambre y sin ambición real.
El club necesita reaccionar. Dejar atrás el papel de Pepito Grillo del fútbol catalán o ese intento constante de llevarse bien con quienes jamás han mostrado interés por su crecimiento. No hace falta una revolución imposible, sino valentía: construir un modelo ambicioso, claro, sostenido por profesionales capacitados y acompañado por un mensaje firme dirigido a quienes ya sienten el escudo y a quienes podrían hacerlo.
La afición potencial existe; sólo falta que el Espanyol vuelva a ser un club que inspire, que ilusione y que dé motivos para mirar hacia adelante en lugar de vivir pendiente del vecino.
La despedida de Julián Calero: el técnico que devolvió la ilusión al Levante UD y se marcha en plena tormenta
Silvia Mato / 02-12-2025
El Levante UD abrió la semana con un golpe inesperado: la destitución de Julián Calero como entrenador del primer equipo masculino. La decisión llegó pocas horas después de la derrota ante el Athletic Club, un tropiezo que dejó al conjunto granota con solo nueve puntos en catorce jornadas, instalado en la penúltima posición tras sumar dos victorias y tres empates. Un escenario deportivo muy alejado del que el club vivió hace apenas unos meses con el ascenso a Primera División.
El madrileño, que aterrizó en Orriols el 8 de junio de 2024, se convirtió en la piedra angular de un proyecto que pretendía reconstruir un equipo herido y devolverlo a la élite. Lo hizo el 25 de mayo de 2025 con un ascenso inolvidable, coronado una semana después con el título de campeón de LALIGA Hypermotion en un Ciutat de València que vibraba como no lo hacía desde hacía años. Su mensaje de aterrizaje, un optimista “Todo va a salir bien”, impregnó a una afición que se reencontró con su equipo.
Sin embargo, todo cambió con la mala racha del presente curso. El Consejo de Administración y la Dirección Deportiva decidieron poner fin a su etapa, agradeciendo públicamente su esfuerzo y el de su cuerpo técnico —Roberto Ovejero y Borja Montero— por haber devuelto la ilusión al levantinismo.
Un adiós con serenidad y una herida abierta
Horas después de la comunicación oficial, Calero pasó por los micrófonos de Radioestadio Noche. “Me voy jodido, pero la gente me ha dado paz interna”, confesó tras despedirse del club. Aseguró que quiso cerrarlo todo “con una sonrisa”, sin polémicas y con un único deseo: el bien del Levante. “Tenía claro que íbamos a salvar al equipo. Era difícil, pero lo íbamos a conseguir”, lamentó.
Durante su última comparecencia en el Ciutat, el técnico habló sin notas, sin papeles, dejando que la despedida saliera “del corazón”. Agradeció a todo el mundo: directiva, cuerpo técnico, jugadores, trabajadores del club, aficionados y periodistas. Uno por uno, reconociendo que durante año y medio se sintió en casa. “Me voy como un valenciano adoptado. He vivido momentos preciosos, como el ascenso en Burgos, y otros muy duros, como la DANA. Pero todo ha merecido la pena”.
Calero se quedó con la sensación de haber dejado el club mejor que cuando llegó. “Cogí un equipo en Segunda lleno de problemas y lo dejo en Primera, con un vestuario conectado y jugadores revalorizados”. También admitió que no pudo dormir tras la derrota del sábado y que, aunque intuía el desenlace, acudió al entrenamiento como si nada fuera a cambiar. Después, recibió la llamada de José Danvila que confirmó lo inevitable.
No hubo reproches. “No soy quién para valorar si es justa o no. Las decisiones se toman con información y pensando en el bien del club. A mí me hubiera gustado acabar la temporada porque estaba convencido de que iba a salvar al equipo, pero lo acepto con deportividad”.
La huella de Calero en Orriols: un equipo de autor
El impacto de Calero en el Levante va más allá del ascenso. Su llegada supuso un cambio profundo en la mentalidad de un club que venía de una de las heridas más dolorosas de su historia: la derrota ante el Alavés en el playoff de ascenso que derivó en un severo golpe económico y emocional. Con su estilo directo, su discurso motivador y una intensa conexión con la grada, transformó un plantel debilitado en un grupo competitivo, valiente y unido.
El técnico rompió su etiqueta de entrenador defensivo, resolvió crisis internas, afrontó la pérdida de piezas clave —como Andrés García o Giorgi Kochorashvili— y convivió con momentos críticos de juego y resultados. Para él, el punto de inflexión fue la remontada en Elda, cuando el Levante marcó dos goles en el descuento. “Ahí visualicé el ascenso. Lo vi clarísimo”.
Luego llegaron noches épicas: Elche, Albacete, Eibar y, sobre todo, Burgos, donde el gol de Carlos Álvarez en el 97’ convirtió El Plantío en territorio granota y apuntaló un ascenso que pocos imaginaban meses atrás.
La despedida más difícil
Calero reveló que la caída ante el Athletic golpeó al vestuario y a él mismo. “Les dije que la primera parte no era nuestro camino. Pegué un puñetazo a la pizarra porque necesitábamos honestidad. Pero el equipo seguía creyendo”. Muchos futbolistas le han escrito en estas horas con mensajes que le han emocionado.
No quiso despedirse uno por uno en el vestuario para no dejar a nadie fuera. “Es un hasta luego. Volveré”. También confesó que se quedará en Valencia hasta junio, salvo que reciba una propuesta exterior, ya que no puede entrenar en España esta temporada por normativa.
A su sucesor no quiso darle consejos. “No me incumbe. Estoy seguro de que lo hará lo mejor posible”. Y se marchó con la frase que lo acompañó desde el primer día: “Todo os va a salir bien”.
La valoración del presidente
Pablo Sánchez, presidente del Levante, cerró el acto en una intervención cargada de emoción. “Es un día triste. La despedida de Julián después de todo lo vivido y conseguido no es sencilla. Ha calado en el club, en el levantinismo y en el fútbol de Valencia”. Reconoció que la decisión les dolió profundamente, pero que los resultados obligaban a tomar medidas. “Llegó en un momento crítico y nos dio el impulso deportivo que necesitábamos. Ascendimos a Primera y siempre estaremos agradecidos”.
Una figura que ya es historia granota
La salida de Calero simboliza la crudeza del fútbol, capaz de llevar a un entrenador de la gloria a la destitución en cuestión de meses. Pero su huella en Orriols ya es imborrable: devolvió la esperanza a un club en crisis, reconstruyó su identidad competitiva y firmó un ascenso inolvidable.
Se marcha con dolor, pero también con convicción: “Soy un corredor de fondo. Me ha tocado salir en el kilómetro catorce, pero estoy preparado para seguir hasta el treinta y ocho”.
El levantinismo no olvidará a Julián Calero. Y probablemente, Calero tampoco olvidará nunca al Levante UD.
Jake Tanti, el guardián que convierte la presión en liderazgo para un Mataró europeo
Carlos Castillo / 30-11-2025
Jake Tanti es una de las grandes estrellas del CN Mataró, club que compite en la División de Honor de waterpolo. Se trata de una entidad catalana con un proyecto sólido que ha permitido al equipo clasificarse para competir en Europa. Jake, guardameta titular, comparte en exclusiva con HA10 su visión del waterpolo nacional y del presente del conjunto catalán.
El portero maltés llegó a España a mitad de la temporada 24/25 con una liga y varias finales con el San Ġiljan ASC en su palmarés. Su capacidad para gestionar la presión ha sido clave desde su llegada: “La presión es más alta para nosotros. En los jugadores hay más de uno, y si cometen un error no significa necesariamente encajar un gol. Para nosotros, si cometemos un error, es gol. Yo afronto esa presión desde un lado positivo, porque tienes un rol importante en el equipo. Si lo haces bien, es un objetivo personal. A veces tienes que regular esa presión, porque lo que sientes se transmite al equipo”.
Jake se ha ganado la fama de parar penaltis gracias a actuaciones decisivas en momentos clave. Este talento puede ser una gran baza para el Mataró en su aventura europea: “Normalmente me gusta terminar el partido así, en penaltis. Entiendo que no siempre depende completamente de uno, porque las posibilidades están más a favor del jugador, pero me gusta porque, si paras uno, las opciones de que tu equipo gane aumentan mucho. Intento hacer que el jugador chute donde no quiere. Antes del partido estudiamos vídeos sobre los lados favoritos de los jugadores”.
Sus actuaciones en el waterpolo maltés le llevaron a ganar la Aquatics Sports Association de Malta en 2022 y dos premios a Portero del Año en la Premier League de Malta. Aun así, Jake mantiene el foco en lo colectivo: “Siempre me alegro al recibir estos reconocimientos y miro atrás para ver cuánto trabajé para conseguirlos. Es muy bonito recibirlos, pero no lo es todo. Para mí, ganar la liga en 2022 fue lo más importante”.
Tras varias temporadas en el San Ġiljan ASC, decidió dar el salto a la División de Honor española para hacerse un nombre en el waterpolo internacional, y lo está consiguiendo: “Vine aquí porque quería jugar en un nivel alto, profesional. Eso me dio confianza, porque el año pasado hicimos una muy buena temporada en el Mataró, clasificándonos para competición europea y acabando quintos, subiendo dos plazas respecto a la temporada anterior. Ahora tuve que olvidar lo del año pasado y seguir trabajando en lo que hicimos entonces, porque ahora tenemos objetivos diferentes para seguir mejorando”.
Pese a los éxitos recientes, Jake no se conforma y ya mira hacia su próximo reto con la selección de Malta: “Con la selección fui a tres campeonatos europeos y ahora vamos a mi cuarto. Nuestro objetivo como selección es seguir mejorando en la clasificación. Ahora que estamos participando casi siempre en los campeonatos europeos entendemos que nuestro nivel aún no está al de los países grandes, pero queremos seguir mejorando nuestra clasificación”.
Humberto Ribeiro, un camino de ilusión y aprendizaje desde Brasil a Manzanares
Jose Daniel García / 27-11-2025
Charlamos con Humberto Ribeiro, actual jugador del Manzanares FS, con quien tratamos diversos aspectos de sus inicios futbolísticos, su progresión y la trayectoria que le ha llevado a competir en algunos de los mejores clubes del fútbol sala español. El jugador brasileño repasa su recorrido en exclusiva para HA10.
Desde que comenzó a dar sus primeros pasos, Humberto siempre tuvo un balón entre los pies. Tal y como él mismo recuerda, “desde que empecé a caminar siempre estaba con un balón”. Su trayectoria arrancó muy pronto: a los ocho años empezó a jugar al fútbol once, deporte que pronto comenzó a compaginar con el fútbol sala. No tardó en sentirse conquistado por este último, disciplina por la que decidió apostar realizando un esfuerzo constante que le ha permitido llegar hasta donde está hoy.
Con apenas dieciséis años le llegó su primera gran oportunidad: fichó por el Minas Tênis Clube, una entidad de gran prestigio en el fútbol sala brasileño, para competir con el equipo sub-17. Humberto señala que fue allí donde comprendió la magnitud y exigencia de este deporte. “Me gustaba mucho la dinámica del juego y lo rápido que es el partido”, recuerda. En esa etapa comenzó también a fijarse en referentes del propio Minas, como “Rafael”, y en leyendas del fútbol sala brasileño. Entre ellas destaca a Alessandro Rosa, más conocido como “Falcão”, de quien subraya lo increíble que era su juego.
Su llegada a la primera división brasileña se produjo tras una gran actuación en un campeonato estatal, un salto importante en su carrera. Pero no fue el único. Años más tarde, tras una destacada temporada en Manzanares, decidió dar otro paso ambicioso: jugar en el Inter. Una decisión que, según afirma, “fue un acierto”. También explicó qué es lo que más le atrae del fútbol sala español, donde destaca varios aspectos clave: “aquí todo está más organizado, es más profesional; en Brasil los partidos son más duros, en cambio, en España se necesita más la estrategia”, apunta.
A sus treinta y dos años, Humberto mantiene intacta la ilusión por vestir la camiseta de su país, Brasil. Considera que, si el Manzanares continúa trabajando como hasta ahora y manteniendo los buenos resultados, contarán con mayor visibilidad y aumentarán sus posibilidades de cumplir ese sueño. En cuanto a esta temporada, tiene muy claros sus objetivos colectivos: disputar la Copa de España y clasificarse para los play-offs de liga. Todo ello desde la humildad y con una idea presente: “la liga es muy igualada”.
Nahuel Leona: “No se trata de quitarte la presión, sino de aprender a disfrutar de ella”
Carlos Castillo / 26-11-2025
Nahuel Leona es uno de los pilares del CN Caballa de Ceuta, club que compite en la División de Honor de waterpolo. Se trata de una entidad humilde, pero con un proyecto sólido que ha permitido al equipo mantenerse en la élite durante varias temporadas. Nahuel, una de sus voces más autorizadas, comparte en exclusiva con HA10 su visión del waterpolo nacional y del presente del conjunto ceutí.
Como tantos niños, su sueño inicial estaba ligado al fútbol. Sin embargo, el destino terminó llevándolo hacia una piscina. “Al principio yo jugaba al fútbol, de chiquitito, y como era muy malo, pues decidí probar otros horizontes y en Málaga descubrí el waterpolo con una jornada de puertas abiertas que organizó el club. Ya desde ahí, pues empezó el interés, y gracias a un entrenador en concreto, que fue Manuel Santiago, pues ya me enamoré del deporte”.
Pese a su talento, su debut en la máxima categoría no llegó pronto. “Hasta los veintiocho años militaba en un club, en Málaga, para ser concreto, en el que yo jugaba por pasión al deporte y, de hecho, los jugadores del primer equipo pagábamos una cuota para poder mantener el equipo en funcionamiento”.
Ahora, de cara a la temporada 25/26, Nahuel se ha consolidado como uno de los veteranos y referentes del Caballa. Su experiencia tiene un peso clave dentro del vestuario. “Mi rol dentro del equipo está no tanto en el factor individual, ni mucho menos, sino en el grupo, en intentar ayudar a los chicos más jóvenes, intentar aportarles de mi experiencia y capacidad de trabajo”. Esa responsabilidad implica convivir con una presión que, como explica, forma parte del camino. “La presión no te la puedes quitar. Al final sabes lo que te estás jugando; mucho trabajo detrás, muchas horas, muchas emociones, ¿no? No se trata tanto de quitarte la presión, sino de aprender a disfrutar de ella”.
En los últimos años, la liga ha tenido un claro dominador: el Atlètic Barceloneta, campeón de forma ininterrumpida durante más de una década. Una hegemonía que, según Nahuel, condiciona el atractivo de la competición. “Es verdad que a nivel de visibilidad no es lo ideal que siempre gane el mismo, porque le quita un poco de espectacularidad a lo que es la liga. Pero bueno, son al final los que están haciendo mejor las cosas, los que invierten más, los que consiguen atraer de alguna manera con su proyecto los mejores jugadores y a su plan. Somos los demás los que nos tendremos que poner las pilas para estar a la altura”.
Sus temporadas en el Caballa han marcado su carrera. El club le abrió las puertas de la División de Honor cuando ya era un jugador veterano, un gesto que Nahuel no olvida. “El club me ha acogido como nunca me hubiese imaginado que me fuera a poder acoger un equipo. Fueron los que me dieron la oportunidad de estar en División de Honor, pese a ser un jugador veterano, y eso es de agradecer. Estoy contento con el club, con los jugadores, con el cuerpo técnico, con la ciudad entera de Ceuta, que siempre nos están apoyando y siempre están animándonos”.
Marcos Martín, persistencia y trabajo diario por un objetivo: los JJOO
Guillermo Lanchas / 25-11-2025
Marcos, con apenas veintitrés años, ya es un profesional consolidado en el mundo de la natación. Actualmente forma parte del Real Canoe madrileño, tras su paso por varios clubes, entre ellos el equipo catalán de Terrassa. En su palmarés figuran numerosos podios nacionales, tanto a nivel individual como por equipos, desde las categorías inferiores.
Antes de abordar su presente, conviene retroceder a sus inicios en esta disciplina. Desde pequeño había sentido una afinidad especial por el agua y, cuando descubrió la actividad extraescolar de natación en el colegio, no dudó en apuntarse. Allí coincidió con entrenadores del club de natación, quienes pronto le invitaron a unirse al equipo.
A partir de ese momento, su carrera deportiva comenzó a despegar. Gracias a su esfuerzo y a una calidad innata, fue creciendo paulatinamente, destacando en cada categoría por la que pasaba. A los catorce años alcanzó uno de sus primeros grandes hitos al proclamarse campeón de España en los 400 metros estilos. Sin embargo, como él mismo reconoce, no fue consciente entonces de la magnitud del logro: “En aquel momento no era consciente de lo que acababa de conseguir, para mí fue una recompensa por el esfuerzo y una motivación para seguir entrenando”.
Ese éxito le abrió las puertas del combinado nacional, con el que logró medallas internacionales tanto en aguas abiertas como en piscina. Su formación continuó en distintos clubes, donde siguió creciendo personal y profesionalmente. Entre sus etapas más enriquecedoras destaca la que vivió junto a Fred Vergnoux y Mireia Belmonte, protagonistas de cuatro medallas olímpicas.
Todo ese trabajo le llevó a dar el gran salto y debutar en la máxima categoría, compartiendo piscina con los nadadores más rápidos del panorama nacional. Un proceso exigente, como él mismo señala: “es un paso complicado, a veces se necesita tiempo para adaptarse”.
Tras asentarse en el alto nivel, volvió a proclamarse campeón de España, esta vez en categoría absoluta. Ahora, plenamente consciente de lo que suponía ese triunfo, extrajo una conclusión que le ha acompañado desde entonces: “lo importante no era la medalla sino lo que reflejaba”, declaró para HA10.
La motivación y las ganas de superarse continúan intactas, igual que cuando era niño. Por ello, siempre busca su mejor versión, creciendo cada día con la mirada puesta en su mayor sueño: competir algún día en unos Juegos Olímpicos. Aun así, prefiere avanzar con calma para estar preparado cuando llegue la oportunidad, y añade una reflexión muy personal: “me acabo de unir a un nuevo programa de entrenamiento por lo que es pronto para ponerse metas tan grandes”.
Por último, lamenta la situación de la natación en nuestro país: “por desgracia la natación sigue siendo un deporte minoritario y eso se refleja en las condiciones en que viven los nadadores”, reivindicando así la visibilidad y el valor de un deporte que es, sin duda, el motor de su vida.