Hubo un tiempo en el que España llegaba a los Mundiales con una maleta llena de esperanza y otra mucho más grande llena de excusas. Siempre había una explicación preparada para la derrota. El árbitro. El cuadro. La mala suerte. Los penaltis. El destino.
Nos acostumbramos a pensar que el Mundial era una fiesta a la que estábamos invitados, pero nunca llamados a apagar las luces.
Y entonces llegó una generación que cambió el verbo más importante del fútbol español.
Dejamos de decir "ojalá".
Empezamos a decir "¿por qué no?".
No fue solo Sudáfrica. Fue la forma de mirarnos. Descubrimos que el respeto no se pedía, se conquistaba. Que la camiseta no pesaba por el pasado, sino por el presente. Que los niños ya no crecían soñando con competir contra los mejores, sino con ser ellos.
Desde entonces han pasado años buenos y malos. Eliminaciones dolorosas. Días en los que parecía que aquel sueño había sido una excepción irrepetible. Incluso hubo momentos en los que volvimos a sentir ese viejo miedo de creer demasiado.
Pero el fútbol, cuando quiere ser justo, siempre encuentra la manera de devolver las cosas.
Y hoy España vuelve a jugar una final del mundo.
No porque la historia lo deba.
No porque el escudo gane partidos.
No porque alguien nos regale nada.
Sino porque un grupo de futbolistas ha conseguido algo mucho más difícil: que todo un país vuelva a sentir esa mezcla de nervios y tranquilidad que solo aparece cuando sabes que el rival puede ganarte... pero también sabes que tú puedes ganarle a cualquiera.
Al otro lado estará Argentina.
Un gigante. Un campeón. Un país que entiende el fútbol como una religión y que ha escrito algunas de las páginas más grandes de este deporte.
No hace falta despreciar su historia para valorar la nuestra.
Las finales importantes nunca necesitan villanos.
Solo dos equipos convencidos de que ese día puede ser suyo.
Quizá por eso esta final se siente diferente.
No es la ilusión ingenua de quien sueña con un milagro.
Es la serenidad de quien sabe que pertenece a este escenario.
España ya no pide permiso para sentarse en la mesa de los grandes.
Ya forma parte de ella.
Y, pase lo que pase esta noche, eso nadie podrá arrebatárselo.
Porque los Mundiales no solo se ganan levantando una copa.
También se ganan cambiando la forma en la que un país se mira al espejo.
Hace años viajábamos para ver hasta dónde llegábamos.
Hoy viajamos para intentar volver siendo campeones.
Y esa es, probablemente, la mayor victoria que ha conseguido esta generación antes incluso de que ruede el balón.
Porque dentro de unas horas habrá un campeón y un subcampeón.
Pero antes de que el árbitro señale el inicio ya existe una verdad que nadie puede discutir.
España ha vuelto a ese lugar donde solo llegan los que creen de verdad.
Ahora solo queda dar el último paso.
Porque las finales no las juega quien más las merece.
Las gana quien se atreve a pensar que puede hacerlo.
Y España, por primera vez en mucho tiempo, no solo puede.
El CN Rubí regresa a la élite: el conjunto vallesano vuelve a la División de Honor Femenina
Silvia Mato / 18-07-2026
El Club Natació Rubí volverá a competir entre los mejores equipos del waterpolo femenino español durante la temporada 2026-27. El conjunto catalán certificó su ascenso a la División de Honor Femenina tras superar una emocionante eliminatoria frente al CN Barcelona, culminando una temporada de enorme regularidad y recuperando una plaza en la máxima categoría nacional.
Un ascenso trabajado hasta el último segundo
El camino hacia la élite no fue sencillo. El CN Rubí llegaba al partido de vuelta con la ventaja obtenida en la ida, donde logró imponerse por 6-9 en la piscina de la Nova Escullera. Esa renta obligaba al CN Barcelona a remontar cuatro goles en Can Rosés para arrebatarle el ascenso.
En un encuentro cargado de tensión, el CN Barcelona consiguió vencer por 10-13, pero el empate global a 19 goles terminó favoreciendo al conjunto rubinense gracias al factor clasificación obtenido durante la fase previa de la competición, un premio a la brillante trayectoria realizada durante toda la temporada.
Una temporada de crecimiento constante
El ascenso es la recompensa al excelente trabajo desarrollado por el equipo dirigido por Noelia Mora, que supo mantener la regularidad durante toda la campaña y llegar al momento decisivo en su mejor versión.
La eliminatoria final fue una demostración del gran nivel competitivo de ambos equipos, aunque el CN Rubí supo administrar la ventaja conseguida en la ida para sellar un regreso muy esperado por la entidad y su afición.
El regreso de un histórico del waterpolo femenino
El Club Natació Rubí cuenta con una larga tradición dentro del waterpolo catalán y español. Durante los últimos años ha desarrollado un sólido proyecto de cantera que le ha permitido consolidarse como uno de los clubes con mayor proyección en la formación de jugadoras.
El regreso a la División de Honor supone un reconocimiento al trabajo realizado desde la base y devuelve al club a una competición en la que ya ha competido en anteriores etapas, afrontando ahora un nuevo desafío con la ilusión de consolidarse entre la élite.
Un final emocionante para una gran temporada
El desenlace de la eliminatoria fue una muestra del alto nivel de la Primera División Femenina. El CN Barcelona luchó hasta el último instante por dar la vuelta a la eliminatoria, pero el esfuerzo realizado por el CN Rubí durante toda la temporada terminó marcando la diferencia.
La emoción vivida en Can Rosés confirmó que el ascenso no fue fruto de un solo partido, sino del trabajo acumulado durante meses de competición, en los que el conjunto rubinense demostró ser uno de los equipos más sólidos de la categoría.
Un nuevo reto en la División de Honor
Con el ascenso ya asegurado, el objetivo del CN Rubí será preparar una plantilla competitiva para afrontar la exigencia de la División de Honor Femenina 2026-27.
El regreso a la máxima categoría representa una magnífica noticia para el club y para el waterpolo catalán, que recupera a otra entidad histórica en la élite. Tras una temporada memorable, el CN Rubí volverá a medirse con los mejores equipos del país con la ambición de consolidar su proyecto y seguir creciendo en el panorama nacional.
Mallorca Palma culmina su gran obra y regresa a la élite del baloncesto femenino
Silvia Mato / 10-07-2026
Hay ascensos que llegan por una eliminatoria y otros que son el resultado de una temporada perfecta. El del Mallorca Palma pertenece al segundo grupo. El conjunto balear selló su regreso a la máxima categoría del baloncesto femenino español tras proclamarse campeón de la Liga Femenina Challenge, firmando una campaña marcada por la regularidad, la solidez y una ambición que nunca encontró freno.
El equipo dirigido por Alberto Antuña fue el gran dominador de la competición desde las primeras jornadas. Jornada tras jornada demostró que su objetivo no era únicamente competir por el ascenso, sino conseguirlo por la vía más difícil: siendo el mejor equipo del campeonato. La recompensa llegó varias jornadas antes del desenlace de la temporada, cuando certificó matemáticamente el primer puesto de la clasificación y, con él, el billete directo a la máxima categoría.
Lejos de depender de un brillante tramo final o de unos playoffs, el Mallorca Palma construyó su éxito sobre una extraordinaria regularidad. Su capacidad para ganar tanto en casa como a domicilio, la consistencia defensiva y la profundidad de su plantilla le permitieron abrir una diferencia suficiente respecto a sus perseguidores hasta convertirse en un campeón incontestable.
Detrás del ascenso existe un proyecto que llevaba varias temporadas creciendo. El club apostó por la continuidad, por una estructura deportiva estable y por una plantilla capaz de competir cada fin de semana sin depender exclusivamente de las individualidades. Esa filosofía terminó convirtiéndose en la mayor fortaleza del equipo durante una competición especialmente exigente, en la que únicamente el campeón lograba el ascenso directo mientras el resto debía jugarse la segunda plaza en unos complicados playoffs.
El regreso a la élite supone además un enorme impulso para el baloncesto balear. Mallorca volverá a contar con representación en la máxima categoría femenina, un escaparate de primer nivel para el crecimiento del deporte en las islas y para seguir impulsando el trabajo de cantera que el club viene desarrollando desde hace años.
La celebración del ascenso fue el reflejo de todo un curso de esfuerzo colectivo. Jugadoras, cuerpo técnico, directiva y afición compartieron un éxito que trasciende lo deportivo y que confirma que los proyectos construidos con paciencia, estabilidad y convicción terminan encontrando su recompensa.
Ahora comienza un nuevo desafío. Competir entre los mejores exigirá reforzar la plantilla y elevar aún más el nivel competitivo, pero el Mallorca Palma afronta esa nueva etapa con la confianza que otorga haber conquistado el ascenso de la forma más convincente posible: siendo el mejor equipo de toda la temporada.
Porque hay campeones que levantan un trofeo. Y hay otros que, además, dejan la sensación de haber cambiado la historia de un club. El Mallorca Palma pertenece a esa segunda categoría.
El Real Canoe vuelve a la élite: un año después, el histórico club madrileño recupera la División de Honor
Silvia Mato / 09-07-2026
El Real Canoe N.C. ya está de vuelta donde su historia dice que pertenece. Apenas una temporada después de perder la categoría, el conjunto madrileño ha certificado su regreso a la División de Honor Masculina de Waterpolo, culminando una campaña prácticamente perfecta y demostrando que los grandes clubes siempre encuentran el camino de vuelta.
El ascenso supone mucho más que un cambio de categoría. Representa la recuperación de uno de los nombres más emblemáticos del waterpolo español, un club que ha sido protagonista durante décadas y que vuelve a situarse entre la élite nacional tras superar una exigente fase de ascenso.
Una temporada para enmarcar
Desde el inicio de la competición, el Geodesic Real Canoe dejó claro cuál era su único objetivo: regresar a la máxima categoría.
El equipo dirigido por Jorge Carpeño dominó con autoridad la Primera División, firmando una temporada sobresaliente en la que ganó todos sus encuentros durante las dos primeras fases de la competición. Esa regularidad convirtió al conjunto madrileño en el principal candidato al ascenso, aunque el tramo decisivo todavía guardaba una enorme dosis de emoción.
Una final de auténtico infarto
El último obstáculo fue la Unió Esportiva Horta, uno de los equipos más competitivos de la categoría.
La eliminatoria resultó tremendamente igualada. Después del partido de ida, todo quedó abierto para la vuelta en Madrid, donde el Real Canoe tuvo que recurrir a la épica para completar la remontada.
Con el marcador al límite y cuando el ascenso parecía escaparse, un gol de Pedro Díaz a tan solo 35 segundos para el final desató la locura en las gradas y certificó el regreso del club madrileño a la División de Honor. El resultado global de la eliminatoria terminó siendo de 23-22, reflejo de la enorme igualdad vivida durante ambos encuentros.
Un regreso con sabor a justicia deportiva
El descenso sufrido en la temporada anterior había supuesto un duro golpe para una entidad acostumbrada históricamente a competir entre los mejores del waterpolo español.
Lejos de desmoronarse, el club apostó por mantener gran parte del bloque y construir un proyecto sólido para recuperar la categoría cuanto antes. La apuesta ha dado resultado en apenas doce meses.
El Real Canoe vuelve así a ocupar el lugar que durante décadas ha defendido dentro del waterpolo nacional, recuperando una plaza que forma parte de su propia identidad deportiva.
Un club con un enorme peso histórico
Hablar del Real Canoe es hacerlo de uno de los grandes referentes del waterpolo español.
Fundado en 1930, el club madrileño ha sido una auténtica cantera de jugadores internacionales y es, además, el único equipo no catalán que ha conseguido proclamarse campeón de la Liga española masculina, un hito alcanzado en las temporadas 1998-99 y 1999-2000. Esa trayectoria convierte al Canoe en una institución imprescindible dentro de este deporte.
Madrid seguirá representada en la máxima categoría
El ascenso del Real Canoe garantiza que la Comunidad de Madrid mantenga representación en la División de Honor Masculina durante la temporada 2026-27.
Paradójicamente, el regreso del Canoe coincide con el descenso del Club Encinas de Boadilla, por lo que el histórico conjunto madrileño recogerá el testigo como representante de la región en la élite del waterpolo español.
Un nuevo reto comienza
Con el ascenso ya celebrado, el siguiente desafío será consolidarse nuevamente entre los mejores equipos del país.
La exigencia de la División de Honor será máxima, pero el Real Canoe afronta esta nueva etapa con la confianza que ofrece una temporada extraordinaria y con la ilusión de devolver al club al protagonismo que siempre ha tenido dentro del waterpolo español.
El regreso del Canoe no solo supone una magnífica noticia para el deporte madrileño. También representa la vuelta de uno de los clubes más históricos y laureados de España a la competición donde ha escrito algunas de las páginas más importantes de su historia.
Javi Cano es un escalador de alto nivel que ha desarrollado su carrera entre la escalada deportiva y la escalada en roca tradicional, combinando proyectos de dificultad extrema con el encadenamiento de vías de noveno grado. Entre sus mayores logros destacan su ascenso de Underground, en Arco (Italia), y la primera ascensión de La Perla al Revés, en la Sierra de Gredos.
No hubo un único instante en el que su relación con la escalada cambiara para siempre. “Creo que no fue un momento exacto, sino una acumulación de sensaciones”, explica. Lo que empezó como una actividad para disfrutar y desconectar terminó convirtiéndose en su forma de vida, hasta el punto de que “llega un momento en el que organizas todo alrededor de entrenar, viajar y pensar en proyectos”.
El papel de su entorno cercano fue clave en sus inicios. Su hermano mayor, Juanjo, marcó el camino desde el principio. “Él veló por llevarme con seguridad por el buen camino y me enseñó el concepto del reto”, recuerda. Sin embargo, el verdadero punto de inflexión llegó cuando entendió algo más profundo: “El cambio real fue cuando entendí que incluso los días malos quería seguir escalando”.
Desde fuera, la escalada puede parecer un deporte ligado a la libertad y la naturaleza, pero la realidad es más dura y constante. “Hay una parte muy bonita de libertad, pero detrás hay rutina, lesiones, cansancio mental y renunciar a muchos planes”, explica. Cano insiste en que el esfuerzo invisible es enorme: “Entrenas durante meses para quizá caer en el mismo movimiento una y otra vez, y aún así vuelves al día siguiente”. En declaraciones a HA10, el escalador pone en valor todo el trabajo que permanece oculto tras cada ascensión.
A pesar de ello, no duda de la elección que ha hecho. “Me encanta, y es lo que mejor sé hacer, por lo que merece la pena dedicarle todos los días”, afirma. Esa mezcla de pasión y sacrificio sostiene una trayectoria en la que la constancia pesa tanto como el talento.
La diferencia entre la competición y la roca natural es, para él, absoluta. “Son casi dos mundos distintos”, resume. En el rocódromo todo está medido, controlado y estructurado, mientras que en la roca “la pared no te debe nada”. Para Cano, la comparación va más allá de lo técnico: “En competición luchas contra otros; en roca muchas veces luchas contra ti mismo”.
El crecimiento de la escalada hacia el circuito olímpico ha cambiado este deporte. “Se ha profesionalizado, ha ganado visibilidad y hay más recursos”, reconoce, aunque también advierte de un riesgo: “Existe la posibilidad de perder parte de la esencia más libre de la escalada”. Aun así, cree que ambos mundos pueden convivir si se respeta la identidad de cada uno.
La dimensión mental es uno de los aspectos más exigentes de esta disciplina. “A veces estás físicamente preparado, pero mentalmente te bloqueas porque te obsesionas con el resultado”, explica. Para Cano, la batalla más dura no está en los músculos, sino en la cabeza: “Hay que aprender a gestionar expectativas y la presión interna”.
El miedo también forma parte del recorrido. Ha vivido situaciones límite, especialmente en entornos extremos. “He tenido varios momentos donde sientes que una caída puede tener consecuencias reales”, admite. Recuerda con especial intensidad sus experiencias en Yosemite, donde pasó días en pared junto a su hermano: “Estás en modo supervivencia, todo se percibe distinto”.
El siete veces campeón de España asegura que uno de los aprendizajes más importantes de su carrera ha sido convivir con el fracaso. “Se aprende más de los proyectos que no salen que de los que encadenas rápido”, afirma. Para él, el error no es un obstáculo, sino una herramienta: “Si todo saliera a la primera, probablemente perdería gran parte del valor de este deporte”. Como explicó a HA10, esa capacidad para asumir el error ha sido determinante en su evolución como escalador.
Hoy, la escalada no es solo su actividad principal, sino también su forma de entender la vida. “El concepto de estilo de vida cuadra más que catalogarlo como un deporte normal”, resume. Entre viajes, proyectos y entrenamientos, Cano sigue construyendo un camino en el que lo importante no es solo llegar, sino todo lo que ocurre mientras tanto.
Incluso tras los grandes logros, la emoción es efímera. “Primero llega el alivio, luego la adrenalina y después una satisfacción tranquila”, explica. Pero esa sensación no dura demasiado: “El orgullo dura menos de lo que la gente piensa, porque al poco rato ya estás pensando en el siguiente proyecto”.
World Rugby sanciona con siete partidos a Mateo Aragón tras el Francia-España del Mundial Sub-20
Silvia Mato / 07-07-2026
World Rugby ha impuesto una sanción de siete partidos al internacional español Sub-20 Mateo Aragón por unos comentarios considerados de carácter racista durante el encuentro que enfrentó a España y Francia en el Campeonato del Mundo de la categoría, disputado en Georgia.
El incidente tuvo lugar durante el partido de la fase de grupos tras un enfrentamiento verbal entre Aragón y el jugador francés Luka Keletaona. Según la resolución del Comité de Disciplina, el organismo internacional revisó las imágenes y el audio del encuentro, además de las declaraciones de varios miembros de ambas selecciones, concluyendo que el jugador español no aportó pruebas suficientes para revocar la citación.
Inicialmente, la infracción contemplaba una sanción de 12 encuentros, aunque finalmente el castigo quedó reducido a siete partidos tras la valoración de diferentes circunstancias por parte del comité disciplinario.
La versión de Mateo Aragón
Desde el primer momento, Aragón ha rechazado haber realizado insultos racistas. Según explicó a la Real Federación Española de Rugby (RFER), su respuesta llegó después de que, presuntamente, Luka Keletaona le dirigiera el insulto "españoles de mierda". El jugador español sostiene que contestó en francés con la expresión "part d’ici, avec la tête de vilain", cuya traducción sería "vete de aquí, cara de feo".
La versión del internacional español, según informó la RFER, fue respaldada por un compañero de equipo que se encontraba junto a él en ese momento y que también comprende el francés. Aragón niega haber utilizado el término "chino", tal y como denunció el jugador francés.
La Federación Española estudia la resolución
Tras conocerse la sanción, la Real Federación Española de Rugby explicó que la resolución fue difundida por varios medios franceses antes de que su departamento jurídico recibiera oficialmente el documento emitido por World Rugby.
La federación recordó que el jugador dispone de un plazo de 48 horas desde la recepción de la resolución para presentar un recurso, por lo que está a la espera de conocer si Aragón ejercerá ese derecho antes de pronunciarse de forma definitiva sobre el caso.
Asimismo, el organismo reiteró su rechazo a cualquier conducta racista, xenófoba o discriminatoria, al tiempo que defendió la presunción de inocencia del jugador durante la investigación y denunció los insultos y amenazas que ha recibido en redes sociales desde que trascendió la polémica.
El caso ha generado un importante debate en el rugby internacional, ya que la resolución de World Rugby no hace referencia a los presuntos insultos que Aragón asegura haber recibido durante el encuentro, centrándose exclusivamente en la conducta atribuida al jugador español.
El waterpolo, uno de los grandes focos de los Gay Games XII en València
Silvia Mato / 03-07-2026
València continúa viviendo una semana histórica con la celebración de los Gay Games XII, un evento que ha convertido a la ciudad en el epicentro del deporte inclusivo y la diversidad. Tras la ceremonia de inauguración celebrada en el Estadi Ciutat de València el pasado 27 de junio, la competición arrancó con fuerza el 28 de junio, coincidiendo además con el Día Internacional del Orgullo. Entre todas las disciplinas en liza, el waterpolo se consolidó como una de las grandes atracciones del programa deportivo.
Las piscinas de los polideportivos de Nou Moles y Nazaret se transformaron en escenarios de intensidad, estrategia y espectáculo acuático. Durante toda la jornada, numerosos equipos saltaron al agua en una competición marcada no solo por el nivel deportivo, sino también por el espíritu que define a los Gay Games: respeto, igualdad y participación.
El waterpolo, un deporte que combina exigencia física, táctica y una enorme fortaleza mental, encontró en esta cita internacional un escaparate ideal para demostrar que la competición y la inclusión pueden ir de la mano. Cada partido dejó momentos de máxima intensidad, con defensas agresivas, transiciones rápidas y acciones de gran calidad técnica que mantuvieron la emoción en cada encuentro.
Más allá de los resultados, el verdadero valor de esta competición estuvo en el ambiente. Gradas llenas de apoyo, compañerismo entre equipos de diferentes países y una energía colectiva que trascendía lo puramente deportivo reflejaron la esencia de los Gay Games. El torneo de waterpolo se convirtió así en un símbolo del mensaje que impulsa el evento: el deporte como espacio seguro y abierto para todas las personas.
Mientras otras disciplinas como triatlón, natación, voleibol, baloncesto, tenis de mesa o halterofilia repartían actividad por toda la ciudad, el waterpolo destacó por su capacidad para generar espectáculo y conexión con el público. La combinación de intensidad en el agua y valores fuera de ella hizo de esta disciplina uno de los grandes puntos de interés de la jornada inaugural de competición.
Los Gay Games XII no son únicamente una cita deportiva. La programación cultural paralela, con debates, actividades sociales y propuestas audiovisuales, refuerza el carácter transformador del evento. Sin embargo, en el agua quedó patente una de las imágenes más potentes de esta edición: atletas de diferentes orígenes compitiendo al máximo nivel bajo un mismo principio de convivencia y respeto.
Con varias jornadas todavía por disputarse, el waterpolo sigue perfilándose como una de las competiciones más atractivas de estos Gay Games en València, dejando claro que el deporte también puede ser una poderosa herramienta de visibilidad, unión y cambio social.