Jacob Bustamante: “Las semanas se están haciendo duras, pero las jugadoras creen que podemos salvarnos”

09-05-2026 / Entrevistas con Jacob Bustamante, Marina Benete Montufo, Pilar Ribes (Pili) y Alicia Benete Montufo tras el Móstoles - Penya Esplugues (Primera División Femenina de Fútbol Sala)

 
 

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Paula Andújar: del fútbol femenino al fútbol sala tras una carrera de evolución constante

Nerea Mateos  / 09-05-2026

 
 

La trayectoria de Paula Andújar refleja la evolución del fútbol femenino en España en los últimos años. Su carrera ha estado marcada por el esfuerzo y la adaptación, lo que la ha llevado por equipos como el Rayo Vallecano Femenino o el Granada CF Femenino, además de vivir una experiencia internacional en Estados Unidos.

Su relación con el fútbol comenzó desde muy pequeña. “Prácticamente desde que tengo recuerdos estoy con una pelota pegada al pie”, explica. Su entorno fue clave, especialmente su hermano: “Mi hermano… jugaba y yo jugaba con él”. Sin embargo, crecer en aquella época no era lo mismo que ahora: “Cuando yo era pequeña no era una opción poder ser futbolista”, recuerda para HA10. Aun así, nunca dejó de jugar por la pasión que siente por este deporte.

Se formó en el Torrejón, club en el que pasó por todas las categorías y del que guarda un recuerdo especial de sus inicios. Más tarde llegó su etapa en el Rayo Vallecano Femenino, una de las más importantes de su carrera: “Se convirtió en mi familia durante muchos años… viví momentos muy bonitos”. Allí creció como jugadora y persona, aunque también atravesó momentos complicados en su salida del club: “Las últimas situaciones que viví allí fueron muy duras”.

Tras esa etapa, pasó por equipos como Logroño y Granada. En el Granada CF Femenino vivió uno de los momentos más destacados de su carrera, logrando el ascenso a Primera División: “Viví unos meses muy intensos y bonitos… guardo mucho cariño a la gente de allí”. Además, su paso por el fútbol universitario en Estados Unidos le permitió conocer otra forma de entender este deporte: “Es muy físico… aunque menos táctico, pero con una disciplina espectacular”.

No todo han sido alegrías. Paula destaca dos momentos especialmente difíciles: la desaparición del equipo de Torrejón por la falta de apoyo al fútbol femenino y el descenso con el Rayo Vallecano Femenino. Aun así, también ha logrado éxitos importantes, como los campeonatos de España con la selección madrileña o varios ascensos a lo largo de su carrera.

Actualmente ha iniciado una nueva etapa deportiva en el fútbol sala, tras pasar del fútbol 11 a esta disciplina. Juega en el CD Azuqueca FS, una experiencia que está disfrutando: “He descubierto un bonito deporte… muy diferente”. Aunque no han cumplido los objetivos de la temporada, mantiene una visión positiva centrada en el disfrute del juego.

Como una de las protagonistas del desarrollo del fútbol femenino, tiene clara su opinión sobre la evolución del deporte: “Ha crecido muchísimo… ahora las niñas pueden crecer pensando que pueden llegar a ser futbolistas”. Sin embargo, considera que aún queda camino por recorrer: “Falta más reconocimiento, visibilidad y recursos”.

Fuera del campo, Paula es profesora de Educación Física, una faceta que compagina con su carrera deportiva. “Intento transmitir el amor por el deporte a mis alumnos”, señala para HA10. De cara al futuro, mantiene un objetivo claro: “Me gustaría devolver al Azuqueca a Segunda División y seguir disfrutando del fútbol”.

Su historia es la de una futbolista que creció en un contexto difícil para el fútbol femenino, pero que nunca dejó de competir ni de reinventarse. Una trayectoria que ahora continúa en una nueva disciplina, manteniendo el mismo espíritu competitivo de siempre. Y ese es también el mensaje que deja a las nuevas generaciones: “Si jugar al fútbol les hace felices, que peleen por ello… porque no hay sensación más bonita que competir rodeada de amigas”.

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Miguel Martínez: del despiste en un polideportivo a una vida ligada al rugby

Alberto Martín / 08-05-2026

 
 

Miguel Martínez es un exjugador y actual entrenador de rugby con una trayectoria vinculada durante décadas al rugby madrileño, desde sus inicios en Getafe hasta su paso por distintos clubes y experiencias en el ámbito competitivo. Hoy desarrolla su labor desde el banquillo, donde busca trasladar su experiencia a las nuevas generaciones.

Sus inicios en el rugby llegaron de forma casual. En aquel momento practicaba judo, pero un imprevisto administrativo terminó cambiando su trayectoria deportiva.

“La carta se quedó ahí y nos acordamos justo el día después de las renovaciones. Me tocó ir el día de la gente nueva y había una cola que daba la vuelta al polideportivo. Cuando llegué a la ventanilla, le dije al chico que me apuntara a todos los deportes, que los iba a probar. Bajé al campo de rugby y encontré mi sitio”, recuerda.

Sus primeros pasos no fueron sencillos. Se incorporó a un equipo con pocos efectivos y con escasa experiencia, lo que le llevó a vivir situaciones de aprendizaje muy rápidas, incluida una expulsión en uno de sus primeros encuentros por un placaje excesivamente duro. Aun así, su físico y progresión le permitieron evolucionar con rapidez.

Con el tiempo, su crecimiento deportivo le llevó a competir en categorías superiores. Llegó a jugar con el Canoe para seguir desarrollándose y más adelante entró en dinámicas de mayor nivel competitivo, hasta alcanzar convocatorias en el ámbito autonómico y nacional. “Eso fue definitivo. Llegué a un club en el que nos decían que nuestro objetivo era ganar. Encajé rápido y, al tercer partido, el seleccionador madrileño se me acercó. De ahí pasé a la selección Española y salí lanzado”, relata para HA10.

En ese proceso formativo tuvo un papel clave su primer entrenador en Getafe, Esteban, a quien reconoce como una figura determinante en su manera de entender el rugby.

“Me enseñó muchísimo. Llevaba los valores por bandera. Para él, el cuerpo estaba al servicio del club y el equipo siempre por encima. Si te tenías que sacrificar, te sacrificabas”, afirma, recordando anécdotas como la decisión de aquel técnico de disputar un partido con trece jugadores como medida disciplinaria tras un conflicto entre compañeros.

Esa filosofía basada en el compromiso y el sacrificio es la que intenta trasladar ahora como entrenador. En su etapa actual, busca perfiles que lideren desde el ejemplo más que desde el discurso, y apuesta por una gestión del grupo equilibrada entre cercanía y exigencia.

“Estoy aprendiendo. Suelo ser firme y, si me responden, me uno a ellos y hasta les ayudo en alguna gamberrada. Pero si están despistados, aplico lo de 'el que no tiene cabeza, tiene pies'. Si no ganamos por jugar bien, ganaremos por pulmones, y se acaba el entreno programado y empieza la sesión de físico”.

Su enfoque del entrenamiento también incluye métodos poco convencionales para mejorar la atención y la implicación de los jugadores, especialmente en etapas formativas, combinando disciplina y recordatorios visuales individualizados.

En cuanto a la evolución del rugby, considera que el deporte ha cambiado notablemente en las últimas décadas, especialmente en términos de seguridad y ritmo de juego. Sin embargo, también detecta diferencias en la mentalidad de los jóvenes y su entorno.

“Quizás hace treinta años éramos más estoicos. Ahora los padres estamos más encima, con una mentalidad más protectora y, a veces, proyectando nuestros sueños en ellos. Falta un poco más de ese mensaje de 'si no juegas, esfuérzate más, da tu máximo y apoya a tus compañeros para hacer equipo'”, concluye.

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Sara Díaz: esfuerzo y éxito en la petanca

Nayra de Ganzo / 08-05-2026

 
 

En un deporte que todavía lucha por ganar visibilidad y romper estereotipos, la trayectoria de Sara Díaz se ha convertido en una referencia tanto a nivel nacional como internacional. La jugadora de petanca, natural de Lanzarote, ha conseguido hacerse un nombre gracias a sus resultados, pero también a la constancia y el trabajo sostenido en el tiempo.

Su historia comenzó de la forma más natural posible, en casa. “Todo empezó siguiendo los pasos de mi padre”, explica. Desde pequeña le acompañaba a competir y aprovechaba los descansos para entrar en la cancha. “En los tiempos de descanso pues yo saltaba a la cancha a jugar”. Lo que empezó como un entretenimiento terminó convirtiéndose en una pasión.

El camino hasta la élite no ha sido sencillo. “Toda esta progresión ha sido bastante larga y dura”, reconoce. Aunque desde fuera sus éxitos puedan parecer rápidos, la realidad ha sido muy diferente. Con el paso de los años ha tenido que evolucionar, adaptarse y “romper bastantes barreras” para mantenerse al máximo nivel.

El gran punto de inflexión de su carrera llegó en 2022. Ese año se proclamó campeona del mundo y campeona de Europa, además de conseguir la medalla de plata en los Juegos del Mediterráneo y varios oros a nivel nacional. Sin embargo, para ella, el verdadero cambio llegó mucho antes. “El salto como deportista de élite lo vives en el primer minuto que vas con la selección española”, afirma, recordando sus primeros pasos internacionales en la categoría sub-23.

Mantenerse en la élite exige mucho más que rendir dentro de la pista. “Lo más exigente es mantener la mente completamente firme”, explica para HA10. A ello se suman sacrificios personales y económicos: fines de semana lejos de casa, menos tiempo con amigos y familia y el coste de muchas competiciones. “También un sacrificio económico ya que salir a competir a Francia o a nivel nacional me lo suelo costear yo todo”, señala.

Pese a las dificultades, los resultados han acompañado su crecimiento deportivo. Medallas nacionales, europeas y mundiales forman parte de una trayectoria construida con regularidad. “Mi objetivo siempre es subir al podio”, asegura. Cada éxito representa una recompensa al trabajo realizado. “Son un orgullo y una satisfacción”, añade, aunque recalca que cada logro tiene un significado diferente.

Representar a la selección española es otra de sus grandes motivaciones. En un contexto de alta competitividad y relevo generacional constante, mantenerse entre las mejores no resulta sencillo. “Representar a España me motiva y me inspira”, afirma. Además, tiene claro el impacto que puede generar en las nuevas generaciones. “Que las niñas vean que pueden lograrlo, eso sí, con mucho trabajo”.

Sobre la situación actual de la petanca, considera que todavía existen muchos prejuicios alrededor de este deporte. “Está marcado como un deporte de gente mayor y eso no es así”, defiende. Para Sara Díaz, la petanca combina estrategia, precisión e inclusión, valores que muchas veces pasan desapercibidos. “La gente debería ir a un club y probarlo, es ahí donde realmente se aprecia”, insiste.

En esta etapa de su carrera, asegura estar centrada en disfrutar de todo lo conseguido. “Estoy disfrutando del camino que he creado y vivo cada momento como si fuera el último”, explica. Aun así, mantiene objetivos ambiciosos de cara al futuro. “Quiero ganar los campeonatos de España y seguir contando para la selección”, afirma.

Más allá de los resultados, también tiene claro qué quiere aportar a su deporte. Sueña con una petanca más reconocida entre los jóvenes y trabaja para acercarla a nuevas generaciones a través de las redes sociales, donde comparte vídeos y entrenamientos para principiantes. “No hay que dejar que el miedo nos atrape y nos impida salir de nuestra zona de confort”, dice. Una reflexión que resume una trayectoria marcada por la constancia, la paciencia y la convicción de que el trabajo termina dando resultados.

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Javier García: de Tokio a París, y ahora con la vista puesta en Los Ángeles 2028

María Garlo / 07-05-2026

 
 

Javier García Ordóñez es un referente del remo español. El sevillano, con treinta y tres años, ha construido una trayectoria destacada en la que figuran sus participaciones con diploma olímpico en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 y París 2024. A ello se suma la medalla de plata en el Campeonato del Mundo de 2022 y diversos éxitos en Campeonatos de Europa, de España y Copas del Mundo, que lo consolidan como uno de los remeros españoles más regulares en la élite internacional en los últimos años.

La vinculación de Javier con el remo comenzó a los doce años, influido por su entorno familiar ya relacionado con este deporte. “Empecé con doce años por mi familia que también hacía remo, y me enganchó el ambiente y los amigos que hice”, cuenta el deportista. Desde entonces, su progresión ha sido constante: “Al principio únicamente era disfrutar y pasármelo bien, hasta llegar a la selección, que ya empecé a crecer más como deportista”, comenta. Un recorrido basado en la constancia que le ha llevado a consolidar una carrera de alto nivel junto a su compañero Jaime Canalejo.

La prueba de dos sin timonel exige una coordinación total entre sus integrantes, algo que Javier ha construido junto a Canalejo a lo largo del tiempo: “La confianza en Jaime es del cien por cien y eso es fundamental porque me da mucha tranquilidad”, señala Javier García. Esa conexión ha sido clave para consolidarse como una de las parejas más estables del circuito internacional.

Su debut olímpico llegó en Tokio 2020, donde lograron la sexta posición y su primer diploma olímpico: “Tokio fue una de mis mejores experiencias deportivas, mi primer diploma y mis primeros juegos olímpicos”, recuerda. En París 2024 mejoraron su resultado con una quinta posición: “París 2024 fue un buen resultado, mejorando el resultado de Tokio, y sabiendo que podemos tener opciones reales de una medalla olímpica”, afirma el remero para HA10. A pesar de quedarse cerca del podio, el balance fue positivo: “los rivales simplemente fueron mejores”, reconoce.

Uno de los hitos más importantes de su carrera llegó en 2022 con la medalla de plata en el Campeonato del Mundo, un resultado que sitúa al mismo nivel que sus logros olímpicos: “La plata mundial es nuestro mejor resultado deportivo junto a los dos diplomas olímpicos”, recuerda Javier.

Más allá del deporte, el remero ha conseguido compatibilizar su carrera con su formación académica y su vida personal. Es graduado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte y cuenta con un máster en Rendimiento Físico y Deportivo, además de otro en Educación Física (MAES): “Estructurando muy bien el tiempo y mis prioridades, puedo compaginar el deporte con mi vida personal”, reconoce.

El remo también le ha aportado aprendizajes fuera del ámbito competitivo: “El trabajo en equipo y la disciplina es lo que más me ha enseñado el remo”, afirma Javier, destacando la importancia de su vínculo con Canalejo.

De cara a los próximos años, García Ordóñez mantiene objetivos claros: “A corto plazo la copa del mundo de Sevilla y el mundial de 2026. A largo plazo los JJOO de Los Ángeles”, revela para HA10.

Para él, el remo trasciende lo deportivo: “Es familia”, concluye. Un deporte que ha marcado su vida y en el que la disciplina, el esfuerzo y el trabajo en equipo siguen siendo sus principales pilares.

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Nadia Erostarbe hace historia en el Gold Coast Pro 2026 con una brillante tercera posición

Héctor Alonso / 07-05-2026

 
 

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Pedro Blázquez, la fórmula de la exigencia que conquistó el baloncesto placentino

Alejandro Hernández Blázquez / 06-05-2026

 
 

Pedro Blázquez García es uno de los nombres propios del baloncesto placentino y extremeño. Su carrera ha estado ligada al entorno del Cáceres en ACB y, especialmente, a Plasencia, donde ejerció como capitán durante más de una década y se convirtió en una referencia local.

Su trayectoria no se explica únicamente en términos deportivos. También está vinculada a una idea constante: representar a Plasencia y dar visibilidad no solo a un equipo, sino a toda una región como Extremadura. “Siempre quise que Plasencia se conociera no sólo como equipo, también como ciudad. Los jugadores querían venir por la afición. Para que te quisieran, había que tener garra y no dar un balón por perdido. Cuando la grada respondía, era un subidón impresionante”. Cuenta para HA10.

Su debut en ACB con el Cáceres supuso un salto importante en su carrera.“Fue muy emocionante. Venía de una buena temporada y el Plasencia estaba vinculado al Cáceres, así que solíamos ir a entrenar dos o tres jugadores. Dirigía Manolo Flores y contaba con nosotros, pero la situación se torció, hubo cambio de entrenador y dejaron de contar con nosotros. Aun así, la experiencia fue muy intensa”.

En ese contexto, la exigencia del baloncesto profesional era evidente.“La calidad técnica de los jugadores es muy alta, pero sobre todo las exigencias. Tienes que saber hasta 30 jugadas de memoria y adaptarte a cambios constantes. Eso requiere una dedicación total”, menciona.

De aquella etapa también conserva recuerdos más allá de lo estrictamente deportivo.

“Se hizo un partido benéfico en La Granadilla (Badajoz) entre Cáceres y Joventut. Fue inolvidable, porque ayudas a tu tierra y además disfrutas jugando”, recuerda Blázquez.

Sin embargo, su identidad deportiva se consolidó especialmente en Plasencia, donde no solo fue jugador, sino también líder dentro y fuera de la pista. Su carrera, además, no fue lineal: vivió varias retiradas y regresos condicionados por cuestiones personales y familiares, sin perder su vínculo con el baloncesto local. “Para que la afición te quisiera había que dejarlo todo. Esa conexión con la grada era lo que hacía especial jugar allí”.

Entre todos sus recuerdos, hay uno que destaca por encima del resto. “Sin duda, jugar con mi hijo Pedro en el Adepla. Compartir vestuario y minutos con él a ese nivel fue algo único”, destaca el extremeño.

Ese regreso se produjo en la temporada 2019/2020 en el Adepla, en Liga EBA, donde coincidió con su hijo en una situación poco habitual en el baloncesto español.

Más allá de la pista, Blázquez compaginó durante años el baloncesto con su trabajo como policía local, una doble responsabilidad que marcó su día a día. “Fueron años de mucho esfuerzo. Tenía familia, hijos pequeños… pero tuve la suerte de que muchos compañeros me cubrían servicios para que pudiera jugar. Luego yo se los devolvía”.

Con el tiempo, su relación con el baloncesto ha cambiado, aunque sigue muy presente en su entorno familiar. Sus hijos han continuado vinculados al deporte, lo que mantiene el baloncesto como eje común en casa. “Muchas veces les exijo demasiado y les intento corregir, pero ya son mayores y tienen ya sus formas de juego adquiridas y es difícil cambiarlas. Sobre todo tienen que ganar velocidad en la ejecución del tiro”.

Esa dinámica de padre, exjugador y referente sigue presente en su día a día. También ha probado la experiencia como entrenador, aunque sin terminar de asentarse en ese rol.“Creo que soy demasiado exigente y me lo tomo muy a pecho. Prefiero jugar, que es donde mejor me manejo, aunque ahora ya con limitaciones”.

Actualmente continúa jugando en un contexto más recreativo, en la Diputación de Cáceres con el Miralvalle, compartiendo pista con su hijo Pedro. Al mismo tiempo, sigue de cerca la progresión de su otro hijo, Pablo, recientemente ascendido con el BB Badajoz a Tercera FEB, lo que abre la posibilidad de un futuro encuentro familiar en el mismo equipo. “Siendo realistas, es más un sueño. Ellos son jóvenes y pueden coincidir, pero en mi caso sería una utopía. Aun así, si hiciera falta ayudar, lo haría encantado”.

Un recorrido que resume su relación con el baloncesto: compromiso, continuidad y un vínculo constante con su entorno familiar y deportivo.

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Jorge Ureña: “La fascitis es muy complicada, entrenas un día y luego estás un mes cojo”

David Revilla / 06-05-2026

 
 

Jorge Ureña es una de las grandes referencias del atletismo español en pruebas combinadas. Con dos Juegos Olímpicos a sus espaldas, campeón de Europa y múltiple campeón nacional, atraviesa ahora una etapa complicada marcada por una fascitis plantar: “Voy probando a ver cómo va, a veces me molesta, a veces va mejor. La pista no la estoy tocando. Estoy haciendo pesas, correr para no perder la forma, pero las veces que he intentado hacer algo de pista se me ha resentido el pie”, cuenta para HA10.

El objetivo es regresar en el Meeting de Arona, aunque lo ve difícil: “Me gustaría volver en el Meeting de Arona, pero falta un mes. Tendría que ir estas semanas para empezar a ponerme clavos y hacer todo al 100%. La fascitis es muy complicada. Entrenas un día y luego estás un mes cojo. Empiezas a pisar de diferente forma, te duele lo otro. Se me está haciendo muy larga”.

Especialista en pruebas combinadas, una disciplina que le viene de familia, Ureña explica el origen de su elección: “Mi padre hacía pruebas combinadas, es lo que he vivido siempre en casa y he intentado hacer lo que hacía mi padre”. Además, reconoce que no destacaba claramente en una disciplina concreta: “Yo veía que tampoco destacaba en ninguna prueba que se viera que tenía mucho futuro”. Como contraste, menciona el caso de Eusebio Cáceres, quien empezó en combinadas pero pronto orientó su carrera: “Estaba claro que en longitud y velocidad destacaba bastante”.

En su trayectoria también ha cambiado su modelo competitivo. Tras su paso por el Playas de Castellón, actualmente compite como independiente: “Al no tener ninguna oferta interesante, decidí quedarme como independiente porque en pruebas combinadas puedo competir donde me interesa competir. De la otra forma te obligan a hacer pruebas que no me interesan. Cuando me lesioné del tobillo fue haciendo una liga en Barcelona. Empiezo a tener una edad y compito donde yo quiera, sin obligaciones”.

Uno de los momentos clave de su carrera llegó en 2019, cuando se proclamó campeón de Europa en pista cubierta en heptatlón: “Llegaba con muchas posibilidades. Venía de plata dos años antes. Salió todo súper bien y fue un momento súper especial”. En pista cubierta también logró la plata europea en 2017 y 2021, una modalidad que reconoce que le favorece: “A mí los lanzamientos no se me han dado bien. El disco, jabalina, me suelen penalizar. En pista cubierta, al no tener el disco, me favorece. Cuando sabes esas cosas, afrontas el decatlón de diferente forma”.

Su mejor temporada fue 2021, coincidiendo con sus primeros Juegos Olímpicos, en Tokio: “Tuve bastantes problemas con el tobillo, pero en esos Juegos hice marca personal. Fue un año especial para mí, eran mis primeros Juegos, encima llegar y hacer marca personal, fue bastante bueno”.

También recuerda 2023 como un gran año a nivel de rendimiento, con su segunda posición en Ratingen: “Estaba muy bien. Me salió todo muy estable, hice marca personal”. Sin embargo, todo se torció en el Campeonato de España: “Me resbalé con la tabla y me rompí el cruzado. Se me fue todo al garete. Era un año en el que estaba físicamente perfecto, mentalmente con mucha confianza, incluso para batir el récord de España al aire libre, quedaba un mes para el Mundial, al que estaba clasificado”.

Ureña ha disputado dos Juegos Olímpicos, en 2021 y 2024, con vivencias opuestas: “Tengo la combinación de las dos: una en lo deportivo y otra en los Juegos Olímpicos”. En Tokio, pese al gran rendimiento, el contexto fue frío: “Fue increíble. Me salió todo súper bien, pero claro, estaba la pena del Covid. No había público, no podíamos salir de la villa, era muy cerrado todo, eran muy tristes”. En cambio, en París 2024 disfrutó más del entorno, aunque no del resultado: “El aspecto olímpico una barbaridad, pero a nivel deportivo fue un poco desastre, porque hice tres nulos en pértiga”.

Sobre ese rendimiento, explica: “Me rompí el cruzado justo un año antes. Fue una pista cubierta muy difícil. En verano no empezaron a salir las cosas bien, no fui al europeo, hubo bajones mentales de cara a la preparación. Llegué y empezaron a salir las cosas normales, ni bien ni mal. El segundo día, en las vallas, vi que estaba fuera, mareado, que llegas a meta súper fatigado. Los médicos me estaban tomando la tensión. El cuerpo reaccionó a todo el estrés. En pértiga no podía correr. Cogí la pértiga más blanda que tenía, estaba lejos y me decían: si es que no estás corriendo, pero es que no podía correr más, iba a tope. Giraba el cuerpo y la mirada iba después. Era un bajonazo que no me explico por qué pasó. En otras pruebas lo salvas, pero en pértiga no. Hice tres nulos. El cuerpo no daba para más”.

De cara al futuro, no se marca plazos cerrados sobre una posible tercera participación olímpica: “Vamos cumpliendo una edad. Es cierto que es un objetivo que tenemos ahí, pero conforme van las cosas, lo afrontas de una manera diferente. El objetivo es llegar, pero no sé como voy a salir de la lesión, en dos años pueden pasar muchas cosas”.

Por último, señala a varios nombres llamados a liderar el relevo generacional en las pruebas combinadas en España: “Pol Ferrer, Bruno Comín, Jorge Dávila y Andreu Boix son los que van a dar el siguiente paso. Depende las lesiones y su evolución, pero van por el buen camino, rozando casi los 8.000 todos y a ver si alguno da el salto. Los cuatro sería espectacular”.

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David López, el jugador del Villa de Aranda que compagina el balonmano con los estudios

Alex Daniel Ruiz Agüero / 05-05-2026

 
 

David López es un jugador de balonmano de Sagunto que persigue un sueño. Aunque hoy defiende con éxito la camiseta del Villa de Aranda, su camino no ha sido una línea recta de éxitos, sino un ejercicio constante de equilibrio entre el parqué y los libros. Estudiante de Ciencias del Deporte y futuro opositor, López representa a esa generación de deportistas de élite que asume que la carrera profesional es corta y que la vida posterior también debe construirse desde el presente.

El balonmano no fue una elección casual para David, sino una herencia familiar. "Mi padre siempre ha sido muy balonmanero y mi familia también", explica para HA10. Aunque probó el tenis y el baloncesto este último por deseo de su madre, su vínculo definitivo con el balonmano llegó tras asistir a un partido del Puerto de Sagunto. Desde ese momento, su progresión le llevó a escalar categorías hasta cumplir el sueño de debutar en la élite con el equipo de su ciudad.

Sin embargo, el salto al profesionalismo supuso un choque de realidad. "Tenía un poco de miedo por los cuerpos. Pasas de jugar con gente de tu edad a jugar con hombres de treinta años", comenta al recordar sus inicios.

Esta temporada ha supuesto un aprendizaje en madurez para el lateral. A pesar de registrar cifras notables, 81 goles en lo que va de curso, David ha vivido también la parte menos visible del alto rendimiento: la presión externa tras una mala racha de partidos.

El propio jugador reconoce que atravesó un momento complicado tras la crítica. "Estuve dos semanas sin dormir. Me costaba ir a entrenar y coger un balón. La gente por la calle y por las redes te decía cosas, te lo tomas todo muy personal. Yo no voy al trabajo de una persona en un Mercadona a decirle que lo está haciendo como el culo".

Esta reflexión pone el foco en la vulnerabilidad del deportista profesional, especialmente en entornos de exposición pública. "Somos personas, no solo un objeto de entretenimiento. Yo ya sé que lo he hecho mal en un partido, pero de vez en cuando una palmadita en la espalda no viene mal".

El día a día de un jugador de balonmano se aleja de la imagen externa de la élite deportiva. Entre entrenamientos exigentes de lunes a viernes, David compagina su carrera con estudios a distancia. "La gente piensa que nos plantamos el sábado y jugamos, pero nos matamos a entrenar. Muchas veces no se refleja en el partido todo el sacrificio y los meses que llevas comiéndote la cabeza". Confiesa a HA10.

Esa conciencia sobre la inestabilidad y las limitaciones económicas del balonmano profesional es uno de los motivos por los que mantiene su formación académica activa. "A no ser que seas un top mundial, aquí no puedes vivir de las rentas cuando te retiras. A la gran mayoría nos toca trabajar después".

Por último, el consejo que le daría a un niño que comienza a jugar al balonmano es claro: "Lo primero, se centre en los estudios, y sobre todo que intente disfrutar, porque en el momento en que no disfrutas, ya no te gusta tu deporte".

Es la filosofía de un jugador que, más allá de los altibajos competitivos, mantiene el vínculo emocional con el deporte que le ha llevado hasta la élite.

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Javier Fernández, de una recomendación a una pasión por el judo

Alberto Martín / 05-05-2026

 
 

Para Javier Fernández, el tatami no fue una elección tardía, sino el espacio donde comenzó a formarse como deportista desde la infancia. Tras casi dos décadas de práctica, su trayectoria refleja la continuidad y la evolución dentro del judo desde edades tempranas.

“Todo empezó como un juego a los tres años”, explica al recordar sus primeros pasos en el judo. Lo que nació como una sugerencia de un amigo de su padre se convirtió con el tiempo en una actividad constante que ya suma dieciocho años de práctica ininterrumpida. Mientras otros niños alternaban actividades recreativas, él crecía dentro del tatami, incorporando rutinas propias del deporte de combate.

En sus inicios, la competición tenía un carácter formativo. “Eran torneos donde lo importante era participar y todos volvíamos a casa con una medalla”, recuerda sus primeras competiciones para HA10. El cambio hacia una etapa más exigente llegó en categoría infantil, cuando con once años disputó el Campeonato de España y logró un quinto puesto en la división de +66 kg. Aquel resultado supuso un punto de inflexión en su progresión deportiva.

En un contexto donde el fútbol concentra gran parte de la atención, el judo se convirtió en su disciplina principal. Aunque reconoce la atracción inicial por otros deportes, acabó consolidándose en el tatami. “El judo tiene esa magia, es un deporte individual donde nunca estás solo”, reflexiona. En su caso, el trabajo individual convive con el entorno del club, al que atribuye un papel importante en su desarrollo.

Esa estructura de equipo también influye en su manera de afrontar la competición. Con el tiempo, ha aprendido a gestionar los momentos de presión previos a los combates. Su rutina previa incluye aislamiento y música, una forma de concentrarse antes de salir al tatami.

Entre sus resultados más destacados figura un séptimo puesto en el Nacional Juvenil, además de su experiencia en la modalidad de lucha sambo, donde logró una medalla de plata en el Campeonato de España Senior. Un resultado que valora especialmente por el nivel del torneo y el contexto competitivo.

Actualmente, su enfoque se centra en la mejora constante. “Mi meta es ser un poco mejor en cada entrenamiento que pasa”, afirma con serenidad.

El próximo objetivo está fijado para el 9 de mayo en Granada, donde disputará el Campeonato de España Universitario. Una cita en la que buscará trasladar su experiencia acumulada a un nuevo resultado competitivo.

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Remontada de reina: el Torreblanca vuelve a conquistar la Copa

María Garlo / 04-05-2026

 
 

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Alcobendas se lleva la Copa del Rey de rugby en una final de infarto (39-40)

Nayra de Ganzo / 04-05-2026

 
 

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Abel Ramón (sobre ganar los play-offs): “Jugando como hoy seguro que no”

03-05-2026 / Entrevistas con Abel Ramón, Miguel Torres, Joan Villamayor y Víctor Camarena tras el Encinas -- CN Barcelona (División de Honor Masculina de Waterpolo)

 
 

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Raúl Tejedor: el boxeo como identidad y forma de vida

Nayra de Ganzo / 03-05-2026

 
 

En el caso de Raúl Tejedor, su vínculo con el boxeo nace en casa, marcado por la influencia directa de su hermano: “Empecé en el boxeo junto a mi hermano Paco, que siempre fue mi mayor referente”. Desde pequeño creció observando su disciplina y su manera de entender el deporte, una referencia que terminó definiendo su propio camino: “No fue una decisión casual, fue algo que mamé desde dentro”.

Antes de dar el salto al boxeo, Tejedor vivió una etapa clave en el kickboxing, donde acumuló experiencia y títulos. “Fueron años de mucha actividad, compitiendo contra rivales de alto nivel”, recuerda para HA10. Durante ese periodo fue cuatro veces campeón de España y seis de Andalucía, además de competir en campeonatos del mundo. Sin embargo, al hablar del momento que más le ha marcado, no señala un triunfo, sino una derrota: “El logro que más me ha marcado no es un título, es una espina”. Se refiere a dos oportunidades europeas que no logró conquistar, pero que, según reconoce, le enseñaron más que muchas victorias.

El salto al boxeo profesional llegó tras una lesión y por una conexión más profunda con esta disciplina: “Sentía que ahí había algo más para mí”. Aunque la adaptación no fue especialmente complicada, sí subraya las diferencias: “En profesional todo es más estratégico y cada golpe tiene intención de hacer daño”. A lo largo de su carrera también ha afrontado momentos determinantes, como una derrota en el primer asalto que le obligó a replantear su mentalidad: “Dentro del ring estás solo, y tienes que confiar en tu instinto”.

Sobre el ring, su identidad es clara: “Directo, contundente y trabajado desde la presión”. Un estilo que se apoya en una preparación física exigente, en la que el CrossFit juega un papel fundamental: “Entreno con mi equipo La Odisea. Para mí es una herramienta brutal porque me da un nivel físico muy completo”. Su rutina combina trabajo físico y técnico, con una planificación minuciosa en la que no deja margen a la improvisación.

Pero el boxeo va más allá del entrenamiento y la competición; implica también renuncias importantes: “He tenido que dejar de lado tiempo con familia y amigos. No es solo entrenar, es vivir para competir”. En ese contexto, asegura que la mayor presión no está en el rival, sino en el control del peso: “La báscula es lo que realmente te pone en jaque”. En ese camino, su entorno ha sido determinante: “Mi hermano ha sido clave siempre. También mi segundo entrenador en su momento, Zapata, por su experiencia y sus consejos. Y por encima de todo, mi mujer, que es el motor diario, la que empuja cuando las cosas pesan. Sin ese entorno, esto no se aguanta”, cuenta a HA10. Aun así, reconoce que el final de su carrera está cerca, con la mirada puesta en su familia: “Soy padre de tres guerreros y quiero dedicarles mi tiempo”.

De cara al futuro, su objetivo es claro: conquistar el campeonato nacional. Después, pretende centrarse en el CrossFit como una nueva etapa, manteniendo intacta su mentalidad competitiva: “Mi objetivo no es solo ganar, es evolucionar constantemente. Ser mejor que ayer. Y en lo que haga, competir para estar entre los mejores o, como mínimo, saber que lo intenté de verdad”.

Más allá de los resultados, Tejedor tiene claro que el boxeo forma parte de su identidad: “Si no hubiera sido boxeador, sinceramente, habría buscado la forma de serlo. Porque es parte de quien soy”. Cuando llegue el final, su prioridad no serán los títulos, sino la sensación de haberlo dado todo: “Quiero quedarme con la sensación de que lo di todo”. Una idea que resume su trayectoria y su forma de entender el deporte: “Esto no va de momentos puntuales. Va de una lucha diaria”.

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