Luciano Gauna: “Al mínimo roce, la mínima cosa, hay VAR”
10-06-2026 / Entrevistas con Luciano Gauna, Raúl Gómez, Rafael Nogueira “Fits” y Francisco Paniagua “Pani” tras el Inter -- FC Barcelona (Primera División Masculina de Fútbol Sala)
Julia Benach: “Si no fuera por mi hermana, seguramente no escalaría”
David Revilla / 08-06-2026
Julia Benach tiene solo dieciocho años, pero ya es una realidad de la escalada deportiva española. Empezó desde muy pequeña siguiendo los pasos de su hermana: “Mi hermana ha influido en el cien por cien en mi carrera porque, si no fuera por ella, seguramente no escalaría ahora mismo, ya que en casa nadie practica la escalada y no hubiera llegado donde estoy ahora. Es mi referente”.
Julia fue campeona de la Copa de España en 2025 tanto en dificultad como en bloque, un hito que nadie había conseguido hasta entonces. “No fui consciente de que había sido la primera en ganar las dos copas el mismo año hasta que lo vi publicado en una revista y me hico mucha ilusión”, cuenta para HA10. Dos disciplinas que domina aunque, si tuviera que quedarse con una, elegiría la dificultad: “la dificultad, aunque disfruto muchísimo haciendo bloque”.
También logró el bronce en la clasificación general de la Copa de Europa. “muy contenta de conseguir ese bronce en la general ya que no puede asistir a todas las pruebas porque me coincidieron con otras competiciones”.
Este año dará el salto a las competiciones de categoría absoluta, aunque sin dejar de lado las juveniles: “este año estaré más centrada en absoluta que en juvenil, aunque participaré en alguna competición juvenil”.
El entrenador de Julia Benach es David Maciá, exseleccionador nacional y entrenador de Alberto Ginés, campeón olímpico de escalada deportiva. “Con David he aprendido a esforzarme al máximo, que de cada competición se aprende, aunque no se consiga el resultado esperado, a no rendirme”.
Julia ya mira a 2028 y a los Juegos Olímpicos. “Cualquier deportista sueña con poder llegar a unos juegos, es mi sueño”. Aunque repetir el oro de Alberto Ginés se presenta como un reto mayúsculo: “llegar hasta donde ha llegado él es muy difícil y duro, pero por falta de ganas no será”.
Llegar a ser profesional en un deporte como la escalada requiere “mucho trabajo, compaginando los entrenamientos con los estudios, aunque desde que estoy en el CAR de Sant Cugat la logística es más fácil.Sacrificar muchas veces tu vida social,pero es un sacrificio que siempre he hecho con ganas ya que para mí poder practicar y disfrutar de la escalada lo es todo”.
Además, otro de los obstáculos a los que se enfrenta es reunir “recursos económicos, si quieres prepararte bien para las competiciones muchas veces es necesario poder salir a otros países para entrenar, y si no dispones de esos recursos es muy difícil”.
Iker Martín, el placentino que ya rueda en el ciclismo Sub-23
Alejandro Hernández Blázquez / 07-06-2026
El deporte siempre ha formado parte de la vida de Iker. En conversación con HA10, el ciclista extremeño repasó sus inicios, la influencia de su familia y sus objetivos de futuro dentro de la categoría Sub-23. Durante su infancia compaginó dos de sus grandes pasiones: el fútbol y el ciclismo. Sin embargo, llegó un momento en el que tuvo que elegir entre ambos caminos y la bicicleta terminó imponiéndose a las botas.
La decisión no fue casual. Compatibilizar ambas disciplinas comenzaba a pasar factura y el ciclismo, muy presente desde pequeño en su entorno familiar, acabó marcando la diferencia. “El fútbol es muy lesivo y luego no me sentía bien en la bici después de jugar”, explica. Además, reconoce el papel fundamental de su familia en aquella elección: “mis padres me ayudaron a dar el paso de continuar con el ciclismo porque es el deporte que mis padres me han inculcado desde pequeño”.
Su pasión por este deporte nació gracias a su padre, Rubén Martín, exciclista profesional. “Mi padre siempre ha sido y será mi referente y mi mayor apoyo en el ciclismo”, reconoce. Más allá de los entrenamientos y la preparación para las carreras, valora especialmente la experiencia de compartir el día a día con alguien que conoce la élite desde dentro. “Me da muchos consejos y no se suele equivocar”.
Los primeros éxitos llegaron pronto. Iker se proclamó campeón de Extremadura en categoría cadete, un recuerdo que todavía conserva con especial cariño. “Fue muy bonito porque siempre es especial llevar los colores de Extremadura”, afirma. Más adelante repetiría el logro en categoría junior, en una etapa donde la exigencia competitiva ya comenzaba a aumentar.
Para él, contar con un entorno sólido resultó determinante. “Cuando tienes un equipo que te apoya hace que todo sea mucho más fácil”, señala al recordar aquellos años. En el ElectroMercantil-GR100 no solo encontró crecimiento deportivo, sino también amistades que mantiene en la actualidad. “Las amistades, mis compañeros de aquella generación son ahora mis mejores amigos”.
El salto a la categoría Sub-23 supuso un escenario completamente diferente. Más nivel, plantillas más amplias y una competencia mucho más exigente. “Somos más ciclistas por equipo y es difícil ganarse el puesto”, resume sobre una transición que muchos corredores consideran uno de los momentos más complejos de la formación deportiva.
Buscando un nuevo contexto apareció la oportunidad de incorporarse al Pelotón Tenerife. El cambio respondió tanto a razones deportivas como personales. “No me sentía bien en el equipo en el que estaba y aquí me dieron una nueva oportunidad”, explica. Una experiencia que, asegura, está siendo muy positiva y en la que destaca el trato recibido desde su llegada.
Durante este proceso también ha tenido la oportunidad de compartir entrenamientos con ciclistas profesionales de primer nivel. Más que la velocidad o el talento, lo que más le sorprendió fue la exigencia diaria. “El ritmo al que entrenan. Ellos son profesionales y viven de esto, por lo que tienen un nivel altísimo”.
Sobre sus características como corredor, Iker tiene claras sus fortalezas. Se considera un ciclista favorecido por las subidas, aunque también disfruta rodando en terrenos llanos. Además, destaca la importancia del trabajo colectivo en estas categorías. “No tengo problema en dar el máximo por un compañero y ayudarle a ganar, se siente como una victoria propia”.
Compaginar entrenamientos y estudios tampoco resulta sencillo. Él mismo lo admite con sinceridad y humor: “La verdad que no me organizo bien, pero siempre se saca un hueco para intentar aprobar”.
Entre todas las carreras disputadas hasta ahora, guarda un recuerdo especial del Campeonato de España junior celebrado en Murcia. No fue una victoria, pero sí una experiencia que permanece muy presente en su memoria. “Estuve en la fuga del día y disfruté muchísimo viéndome delante en un campeonato de España”.
Con la vista puesta en el futuro, sus objetivos están claros. Como muchos ciclistas españoles, sueña con conquistar el Campeonato de España, aunque existe una prueba con un significado especial para él. “Me haría ilusión ganar la Vuelta a Extremadura por lo que supone”.
Mientras continúa creciendo en la categoría Sub-23, mantiene referentes como Remco Evenepoel, al que admira “por su forma de correr y lo bueno que es en todos los terrenos”. Fuera de la bicicleta también encuentra tiempo para desconectar practicando otros deportes, como el pádel o el tenis. Y si tuviera que dejar un consejo a quienes empiezan, lo tiene claro: “Que disfruten de la bici, es lo más importante”.
Raúl Gómez: “Hemos estado tranquilos, confiando en que podríamos darle la vuelta al marcador”
02-06-2026 / Entrevistas con Raúl Gómez, Miguel Ángel Cano, Sergio Barona y Ginés Gabarrón tras el Inter -- Cartagena (Primera División Masculina de Fútbol Sala)
David Ruiz: "El kickboxing me ha dado más de lo que me ha quitado"
Alex Daniel Ruiz Agüero / 01-06-2026
Detrás de los deportes de contacto hay una filosofía basada en el respeto, la disciplina y el autocontrol. David Ruiz Arganda conoce bien esos valores. Tras casi veinte años compitiendo en la Federación Española de Kickboxing, con cinco campeonatos de España entre full contact y kickboxing, además de tres campeonatos de Europa y dos Mundiales, repasa una trayectoria marcada por el esfuerzo y la constancia.
Su historia comenzó a los dieciocho años. Movido por la curiosidad, llegó al gimnasio Búho, un centro de referencia donde descubrió el full contact, una modalidad que combina técnicas de boxeo y patadas. Frente a los prejuicios que suelen asociar estos deportes con la violencia, David recuerda con orgullo las enseñanzas de la vieja escuela.
"Mi maestro siempre decía: 'Para pegarse, a la calle; aquí se viene a entrenar'. El kickboxing es un deporte federado, súper completo, donde desarrollas la fuerza, la coordinación y la cabeza. Y tiene un plus, aprender a gestionar el miedo primitivo a que te hagan daño".
La competición de alto nivel exigía entrenamientos de entre tres y cuatro horas diarias. Una dedicación que pronto le enseñó la importancia de gestionar el esfuerzo. Su primera pelea de promoción fue contra un subcampeón de España, una experiencia que todavía recuerda con claridad. "Salí como un toro y lo tiré tres veces en el primer asalto. Pero no dosifiqué. En el segundo asalto no podía ni con los guantes, me remontaron y al terminar me tuvieron que tumbar con los pies para arriba y darme glucosa. De los errores se aprende", confiesa para HA10.
Sus éxitos nacionales le abrieron las puertas de la Selección Española. Con ella compitió en campeonatos internacionales celebrados en países como Italia, Rumanía y Grecia, enfrentándose a algunas de las principales potencias de este deporte. "Para mí era un orgullo tremendo. En mi época nos preparábamos a solas con el entrenador, hoy los equipos tienen hasta psicólogos. No gané medallas internacionales, pero me medí con los mejores y me sirvió para la vida".
Casi dos décadas en la competición también tuvieron consecuencias físicas. Tras retirarse tuvo que pasar por quirófano para operarse el tobillo, con los ligamentos rotos, además de la rodilla y la nariz. Aun así, su valoración de aquellos años sigue siendo positiva. "Me ha dado microlesiones, pero me ha aportado mucha más felicidad, valores y una segunda familia".
Entre los momentos más duros de su carrera recuerda un KO sufrido ante un rival noruego durante su último Mundial, cuando tenía treinta y siete años. "Ves los pajaritos y te vas a dormir, duele más un golpe al hígado".
También explica que, durante el combate, la adrenalina reduce la percepción del dolor y que las molestias aparecen con intensidad en los días posteriores. Tras colgar los guantes, permaneció vinculado al kickboxing durante quince años como árbitro. "Es un juego muy difícil donde nunca tienes razón para todos".
Entre los numerosos viajes que realizó gracias al deporte conserva recuerdos más ligeros, como una anécdota ocurrida en Cerdeña. Después de una pelea se sonó la nariz con fuerza, un error que provocó que una hemorragia interna se desplazara hacia la zona de los ojos, dejándole el rostro inflamado durante varios días.
Sin embargo, el recuerdo más especial de toda su carrera no está relacionado con un título ni con una victoria. Lo vivió en Portugal, al ver a su padre entre el público. “Mi padre se ponía súper nervioso y no entendía bien el ritmo del combate, pero tenerlo allí viéndome es el recuerdo más hermoso de mi vida; se me saltan las lágrimas al recordarlo".
Actualmente, establecido en Rota, sigue defendiendo los valores que aprendió durante su trayectoria deportiva y lanza un mensaje para quienes se inician en este deporte. "En el gimnasio el ego se deja fuera. Se va a aprender, a trazar una estrategia y a disfrutar. Un KO no se busca con manos fuertes para matar; llega solo tras una combinación rápida. Hay que tomárselo estrictamente como un deporte y disfrutarlo, porque solo te dará cosas buenas".
Marta Balbuena: “Salimos muy concentradas, viéndose reflejado en esos goles rápidos”
30-05-2026 / Entrevistas con Marta Balbuena, Amanda Lissa Oliveira, Helena Leite y Gustavo Bravo tras el Futsi Atlético - Torreblanca (Primera División Femenina de Fútbol Sala)
Claudia Brandolini, sobre su retirada: “Es una decisión que viene desde hace tiempo, cuando sientes que algo ha cambiado”
30-05-2026 / Entrevistas con Claudia Brandolini, Sandra Abadía, Silvia García y Virginia Ballesteros tras el Chiloeches - Móstoles (Primera División Femenina de Fútbol Sala)
Ángeles del Álamo, del barrio a Primera División con resiliencia, pasión y amor por el fútbol
Nerea Mateos / 29-05-2026
Ángeles del Álamo, futbolista del RCD Espanyol Femenino, ha construido su carrera entre el crecimiento en el fútbol madrileño, una grave lesión de rodilla y dos ascensos consecutivos a Liga F con distintos clubes, consolidándose como una delantera con experiencia en varias categorías del fútbol español.
Sus inicios llegaron muy pronto, siempre con el balón cerca. “Desde que tengo uso de razón me recuerdo con un balón”, explica. Empezó jugando con su hermano mayor y en el equipo del colegio, antes de pasar por el Vallecas CF y posteriormente por el Rayo Vallecano Femenino, club en el que dio el salto a la élite. “Yo soy del Rayo desde pequeña. Que me llamaran para debutar en Primera con el equipo de mi barrio fue una pasada”, recuerda.
En Vallecas vivió una etapa de formación clave. “Recuerdo muchísimo pasármelo bien jugando con mis amigas, los torneos de Torrevieja y los ascensos que conseguimos”. Allí completó su desarrollo hasta debutar en Primera División siendo muy joven con el conjunto franjirrojo.
El fútbol, sin embargo, no siempre estuvo en sus planes como profesión. “No sabía ni siquiera que existía la posibilidad de vivir del fútbol. Simplemente fue llegando”, cuenta. En esa etapa también se inspiraba en jugadores masculinos como Radamel Falcao y Thiago Alcántara.
Su carrera dio un giro importante cuando salió de Madrid rumbo a Valladolid, su primera experiencia lejos de casa. Allí llegó uno de los momentos más duros de su trayectoria: una rotura del ligamento cruzado.
La lesión supuso un punto de inflexión. “Cuando me dieron la noticia fue un palo bastante gordo”, admite para HA10. Estuvo diez meses alejada de los terrenos de juego en un proceso de recuperación exigente, pero sin plantearse el abandono. “Sentía que era joven y que aquello me iba a servir para volver más fuerte”. Esa etapa cambió su forma de entender la profesión: “Ahora disfruto muchísimo más de cada entrenamiento y de cada partido”.
Tras su recuperación se incorporó al Racing Féminas, donde valoró especialmente la confianza del club en su regreso. Posteriormente firmó por el Granada CF Femenino, donde vivió una de las etapas más exitosas de su carrera. “Fue el mejor vestuario que he tenido en mi vida”, asegura. Allí logró el ascenso a Liga F y firmó actuaciones destacadas, como un hat-trick decisivo frente a Osasuna.
Los ascensos se han convertido en uno de los ejes de su trayectoria. Primero con el Granada y después con el Espanyol, con el que ha logrado su segundo ascenso a la máxima categoría. “Creo que esos son los momentos más importantes de mi carrera”. En el conjunto catalán ha encontrado estabilidad y continuidad. “Siento que estoy en un club donde estoy a gusto y donde he podido volver a confiar en mí”.
Paralelamente a su carrera deportiva, ha desarrollado su formación académica. Estudió Magisterio de Educación Primaria con mención en Educación Física y actualmente cursa un máster en dirección y gestión deportiva. “Sé que mi vida seguirá ligada al deporte cuando deje el fútbol”, afirma.
Sobre el crecimiento del fútbol femenino en España, considera que la evolución es evidente, aunque todavía insuficiente en algunos aspectos estructurales. “Hay clubes que todavía no diferencian mucho entre masculino y femenino, sobre todo a nivel de recursos”. Aun así, se muestra optimista: “Las niñas ahora tienen referentes femeninos y eso es una pasada”.
Fuera del campo, vivió uno de los momentos más duros de su vida con el fallecimiento de su padre poco antes de su etapa en Granada. “Lo único que me salía era estar con mi familia”, recuerda emocionada. “Si no fuese por mis padres y por todo lo que hicieron desde pequeña, no habría conseguido llegar hasta aquí”.
Hoy, pese a todo el camino recorrido, mantiene intacta su relación con el fútbol. “Me siento muy afortunada. He conocido gente increíble gracias al fútbol”. Se define como jugadora de forma directa: “Intensa, rematadora y compañera de equipo”.
Y si pudiera hablar con su yo más joven, le daría un mensaje sencillo: “Que disfrute del día a día y que nadie le haga dudar de lo que vale”.
Juan Luis Arechavaleta: Un cambio al kickboxing que le llevó a cuatro oros en el Campeonato de España
Alberto Martín / 29-05-2026
El mundo de las artes marciales está lleno de trayectorias que comienzan desde edades tempranas, pero la de Juan Luis Arechavaleta en el kickboxing se construyó a base de constancia, adaptación y una búsqueda permanente de mejora. Su relación con el tatami comenzó a los catorce años a través del judo, disciplina que le inculcó valores como la disciplina y el respeto al rival. Sin embargo, los cambios en la estructura de su club terminaron marcando un nuevo rumbo en su carrera. Dos años después, el gimnasio donde entrenaba pasó a manos de un maestro de karate, lo que introdujo el full contact en su rutina, una modalidad que empezaba a ganar popularidad en aquella época.
“Estuve ahí unos años entrenando y me di cuenta de que se me daba un poquito bien”, rememora Arechavaleta para HA10 sobre sus primeros pasos en esta disciplina. No obstante, crecer deportivamente desde un entorno rural también suponía ciertas limitaciones. La necesidad de mejorar le llevó a buscar nuevos métodos y experiencias fuera de su entorno habitual. “Ser de aquí, de un pueblo pequeño, cuando salías un poco por fuera veías que había muchas cosas y muchos métodos”, explica. Esa inquietud por evolucionar empezó a dar resultados en los torneos interclubes de La Rioja, donde despertó definitivamente su interés por la competición y comenzó a entrenar bajo la supervisión de técnicos externos que terminaron de pulir su nivel.
Llegar a la élite de los deportes de contacto exige un elevado sacrificio físico y mental, especialmente en todo lo relacionado con el control del peso. La preparación de Arechavaleta durante su etapa competitiva coincidió además con una época en la que el acceso a información especializada era mucho más limitado que en la actualidad. “Lo que solemos hacer los deportistas de combate es intentar bajar de peso las últimas semanas antes de llegar a la competición para poder competir en una categoría, y luego después del pesaje poder comer para estar más fuerte”, detalla. A ello se sumaban entrenamientos de gran exigencia física y desgaste constante. “Cuando estábamos en pleno apogeo de la competición entrenaba mañana y tarde, llegaba a casa cansadísimo. Hay golpes, hay impactos, la dieta te limitaba mucho, la verdad es que era muy duro”, recuerda.
El resultado de ese esfuerzo fue una trayectoria muy destacada dentro del kickboxing nacional. Su palmarés incluye doce campeonatos de La Rioja con doce medallas de oro y doce participaciones en campeonatos de España, donde logró cuatro títulos nacionales. Ese rendimiento le abrió las puertas de la selección española entre 1998 y 2001, periodo en el que disputó dos campeonatos del mundo, un Europeo y tres campeonatos ibéricos. A pesar de la importancia de esas competiciones, hay un combate que recuerda especialmente. “El mejor combate que he hecho en mi vida, el que más me ha gustado y en el que más cómodo estuve fue en Lisboa, en el año 1999”, relata. En aquella cita se enfrentó al representante portugués, campeón de Europa y respaldado por su público. “Allá en su casa me salió un combate espectacular y le pude ganar con mucha solvencia”, cuenta, recordando también el ambiente vivido junto a sus compañeros.
Tras retirarse en torno a 2010, su transición al papel de entrenador fue inmediata. Asumió el cargo de seleccionador riojano y comenzó a trasladar su experiencia a su propio club, donde logró formar a competidores capaces de alcanzar éxitos regionales y nacionales desde una estructura modesta. Después de más de treinta y cinco años dedicados a la enseñanza, la visión de Arechavaleta sobre el kickboxing ha evolucionado hacia un enfoque más social e inclusivo. Aunque mantiene un espacio para la competición, actualmente liderada por uno de sus alumnos más avanzados, su principal objetivo pasa por acercar este deporte a todo tipo de públicos.
Hoy apuesta por un kickboxing orientado al aprendizaje, la actividad física y el disfrute de la técnica, dejando en un segundo plano la exigencia del contacto competitivo. El gimnasio se ha convertido así en un espacio de formación personal además de deportiva. Más allá de los títulos, Arechavaleta centra ahora sus esfuerzos en transmitir valores como el respeto, la educación y la disciplina a los jóvenes de su entorno, convencido de que ese es el legado más importante que puede dejar.
Yeray Rodríguez, del fútbol base en Lanzarote a dirigir al Al-Arabi en Catar
Nayra de Ganzo / 28-05-2026
El fútbol suele medirse en resultados, ascensos o títulos. Sin embargo, muchas carreras se construyen lejos del foco mediático, entre cambios de país, nuevas culturas y decisiones que obligan a abandonar casa para perseguir una oportunidad. Ese es el caso de Yeray Rodríguez, el entrenador lanzaroteño que, con apenas veintisiete años, dejó la isla para iniciar una trayectoria que años después le llevaría hasta Catar, donde llegó a dirigir al primer equipo del Al-Arabi.
Su relación con el fútbol comenzó desde muy pequeño en Lanzarote. “Desde muy pequeño empecé en el Sporting Tías como jugador”, recuerda. Sin embargo, el punto de inflexión llegó con solo dieciséis años, cuando tuvo la oportunidad de entrenar en categorías base. “Ahí empecé y veía que me gustaba”, explica. Aquella experiencia terminó marcando el rumbo de su carrera. “Me gustaba ver partidos, fijarme en los detalles e intentar hacer mi propio análisis de todo”.
Con dieciocho años inició los cursos de entrenador y comenzó a dirigir en el fútbol regional. Tras varios años de formación y experiencia, apareció la oportunidad que cambió su carrera. “Me llegó una llamada desde Menorca para un proyecto de coordinador de categorías inferiores y Tercera División”, cuenta. Corría el año 2008 y suponía también el inicio de su etapa lejos de Lanzarote.
A partir de ahí, su trayectoria fue creciendo progresivamente hasta abrirle las puertas del fútbol internacional. Tras sus primeros años en Baleares, el RCD Espanyol contactó con él para participar en distintos proyectos internacionales como entrenador y director de metodología. Más tarde llegaron experiencias en Libia, Emiratos Árabes, China, Albania y finalmente Catar.
“No fue un camino fácil”, reconoce para HA10. La adaptación a nuevos países, los idiomas, las diferencias culturales y la distancia con la familia formaron parte de un proceso exigente tanto a nivel profesional como personal. “Ha sido un camino muy duro, pero también muy enriquecedor”.
Catar terminó convirtiéndose en una de las etapas más importantes de su carrera. El prestigio del fútbol español dentro del país le abrió muchas puertas. “Aquí el fútbol español está muy bien valorado”, explica. Para él, alcanzar un club como el Al-Arabi y acabar dirigiendo al primer equipo fue sobre todo “un premio al trabajo anterior y a seguir creyendo en todo lo que haces”.
Durante sus dos temporadas en el club convivió con un entorno altamente competitivo y multicultural. Una realidad en la que la gestión del vestuario adquiría tanta importancia como el trabajo táctico. “En un vestuario con estrellas y jugadores de muchos países, lo importante es que crean en ti”, afirma. Yeray considera fundamentales el diálogo, la confianza y el trabajo colectivo. “Estamos trabajando con personas antes que con futbolistas”.
Sin embargo, su experiencia en Catar fue más allá del deporte. En los últimos meses tuvo que vivir desde dentro el conflicto en Oriente Medio y la tensión generada en el país. Todo comenzó poco antes de un entrenamiento. “Nos llamaron y nos dijeron que se cancelaba todo”, recuerda. A partir de ese momento llegaron días de incertidumbre, con recomendaciones de permanecer en casa, alarmas constantes y el espacio aéreo cerrado.
“Los primeros días fueron difíciles”, admite. Las explosiones y los estruendos pasaron a formar parte de la rutina. “Se escuchaban continuamente y la gente estaba muy tensa”. Además, la incertidumbre era absoluta. “No sabíamos qué podía pasar ni cuánto tiempo duraría”.
La situación también tuvo un importante impacto emocional debido a la distancia con su familia. “Marca mucho tener a la familia lejos escuchando noticias y sin saber hasta cuándo va a durar todo esto”, explica. Aun así, destaca el papel de las autoridades cataríes y de la embajada española, que mantuvieron informados a los residentes en todo momento.
El conflicto también afectó directamente a la competición. Durante casi dos semanas el equipo no pudo entrenar con normalidad y la actividad quedó paralizada. “La mente muchas veces no estaba”, reconoce. En ese contexto intentaron mantener el contacto con los jugadores mediante trabajo individual y videollamadas. Después llegó el reto de recuperar el ritmo competitivo con partidos cada pocos días. “Los jugadores estuvieron muy comprometidos y eso ayudó muchísimo”.
Pese a las dificultades, Yeray guarda un gran recuerdo de su etapa en el Al-Arabi. “Las sensaciones son muy buenas tanto a nivel personal como profesional”, asegura. La experiencia de trabajar en un entorno tan exigente considera que ha sido clave en su crecimiento.
Ahora, tras finalizar su contrato y cerrar su etapa en Catar, considera que había llegado el momento de buscar nuevos retos. “Creía que ya había hecho todo lo posible allí”, explica. Después de dos temporadas intensas, tanto dentro como fuera del fútbol, busca nuevos proyectos que vuelvan a motivarle.
Porque si algo ha cambiado después de todos estos años es su manera de valorar determinadas cosas. “Aprendes a darle importancia a lo que realmente la tiene”, reconoce. Una reflexión nacida de todo lo vivido lejos de casa, aunque mantiene intacta su ambición profesional. “Quiero seguir disfrutando del día a día y creciendo como persona y entrenador”. Los objetivos, asegura, llegan a través del trabajo.
La trayectoria de Yeray Rodríguez refleja el recorrido de un entrenador que salió de Lanzarote en busca de una oportunidad y terminó construyendo una carrera internacional marcada por la adaptación, la constancia y la capacidad de desenvolverse en contextos muy distintos.